Zuberoa: el tesoro más oculto de Iparralde
Es un lugar perfecto para quienes buscan una escapada que rompa por completo con los lugares turísticos habituales
Es la provincia más pequeña, menos poblada y más aislada de Iparralde, lo que le ha permitido mantener una autenticidad que se palpa en el ambiente. El trayecto en coche no es demasiado largo desde ningún punto de Euskal Herria y nos permite adentrarnos en un territorio que ofrece una desconexión total y una gran variedad de planes para pasar uno o varios días. Zuberoa cuenta con una identidad cultural fortísima que atrae a antropólogos y viajeros por igual gracias a sus Maskaradak, un carnaval de calle lleno de danzas tradicionales y simbolismo que recorre los pueblos en invierno, y a sus Pastorales, monumentales representaciones teatrales al aire libre organizadas y representadas por todo un pueblo durante el verano.
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La capital de las alpargatas y los castillos
El corazón administrativo e histórico de la provincia es Maule-Lextarre, una pequeña ciudad que se encuentra a ambas orillas del río Saison. Maule es mundialmente conocida por ser la capital histórica de la fabricación artesanal de la alpargata, una industria que nació y creció en el siglo XIX y que hoy en día varias familias artesanas siguen manteniendo viva. El edificio más espectacular del pueblo es el Castillo de Maule, una impresionante fortaleza medieval del siglo XI que corona una colina rocosa sobre el casco urbano. Este castillo de gruesos muros de piedra y planta rectangular fue una plaza estratégica muy codiciada durante la Guerra de los Cien Años entre las coronas de Francia e Inglaterra.
Subir hasta sus murallas no solo permite recorrer sus antiguos fosos y saeteras, sino que nos regala una panorámica brutal de los tejados de pizarra del pueblo y de los Pirineos. En la parte baja de la villa destaca también el Castillo de Andurain de Maytie, un precioso palacio del siglo XVII de estilo Renacimiento que conserva sus chimeneas monumentales y sus tejados apuntados típicamente suletinos.
Paseando por los alrededores de la comarca, merece la pena acercarse a pueblos diminutos como Ospitalepea, un enclave cuyo edificio principal es una iglesia del siglo XII declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este templo románico destaca por poseer una cúpula de arcos entrelazados de clara influencia mudéjar, un testimonio arquitectónico que recuerda el paso de los peregrinos que hacían el Camino de Santiago.
Una ruta sobre el abismo
La atracción de naturaleza más espectacular de Zuberoa y una de las más famosas de todo el Pirineo es la excursión a la Pasarela de Holzarte. Se trata de una ruta de senderismo espectacular que arranca junto al parking de Logibar, en la localidad de Larrau. El sendero sube de forma pronunciada y algo exigente por un bosque frondoso flanqueado por musgo y helechos, siguiendo el curso del cañón fluvial.
La recompensa llega a los 45 minutos de caminata, cuando te topas de frente con la imponente pasarela. Este puente colgante de madera y cables de acero fue construido originalmente en 1920 por los obreros de una serrería italiana para poder cruzar el cañón y explotar la madera de los bosques de la zona. La pasarela cruza las gargantas de Olhadubi suspendida a 150 metros de altura sobre el vacío. Cruzarla a pie, sintiendo el balanceo sobre el abismo mientras el río suena al fondo del desfiladero, es una experiencia adrenalínica pura y con un paisaje de postal que se queda grabado en la memoria. La ruta clásica de ida y vuelta al puente se completa de forma cómoda en unas dos horas.
Qué comer en Zuberoa
La cocina de la zona destaca por ser de montaña, recia y con una clara influencia de la gastronomía gascona. El plato de cuchara por excelencia es la garbure, un caldo reconfortante y espeso a base de col, alubias, patatas y diferentes piezas de carne de pato o cerdo curado. Tampoco puedes irte de la zona sin probar el axoa, un guiso tradicional de carne picada de ternera o cordero sazonado con pimientos de Espelette, cebolla y ajo, o el confit de pato.
Para acompañar las comidas, el pan de la zona se suele disfrutar con el queso Ossau-Iraty, una joya con Denominación de Origen elaborada con leche de oveja de las razas locales que ofrece un sabor suave pero con mucha personalidad. El toque dulce lo pone el clásico pastel vasco relleno de crema pastelera o de mermelada de cerezas negras de los pueblos cercanos. Se trata de un destino perfecto para combinar el encanto de la zona con unos paisajes espectaculares y con la gastronomía más clásica de iparralde.
