Síguenos en redes sociales:

Paseo refrescante por Gorostiza y El Regato: la memoria verde de Barakaldo

Hoy traemos una ruta muy sencilla con apenas desnivel para disfrutar con la familia

En imágenes: Gorostiza y El RegatoGonzalo Pérez Zunzunegui

19

Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.

DATOS PRINCIPALES

·                  Kilómetros: 7,57

·                  Desnivel positivo: 104+ 

·                  Duración: corriendo 0:45h / Caminar - correr: 1:15h / Senderismo 1:40

LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA

·                   Desde Bilbao salimos por la parte norte para tomar la A-8 dirección Santander. Salimos por la 124 para llegar hasta el Centro Comercial de Max Center, desde donde tomamos la N-634 hasta el barrio de Zaballa

·                   Desde Donostia, cogemos la autopista hasta Bilbao para después por la A-8 llegar hasta la salida 124 y llegar a Zaballa.

·                    Desde Vitoria, cogemos carretera dirección Altube para coger la autopista hasta Bilbao donde accedemos a la A-8 y seguimos lo anteriormente citado.

·                   Desde Pamplona, salimos por la AP-15 y la A-10 hasta Alsasua donde tomamos la N-1 dirección Madrid hasta Vitoria. Tomamos la salida 352 dirección Bilbao y seguimos lo anteriormente indicado.

DESCRIPCIÓN

Nos encontramos en un valle que sorprende desde el primer paso y donde nuestra ruta comienza en Gorostiza, un espacio que forma parte de la memoria colectiva de Barakaldo. Durante décadas, este rincón fue lugar de meriendas familiares, partidos improvisados y tardes de verano junto al río Castaños. Hoy, sigue siendo un punto de encuentro, pero también la puerta de entrada a uno de los corredores verdes más interesantes del Gran Bilbao.

Un lugar perfecto para admirar el embalse

Nada más cruzar el puente sobre el río, el sendero se estrecha y se adentra en un paisaje inesperadamente tranquilo. El murmullo del agua acompaña los primeros pasos, mientras los alisos y fresnos forman un túnel vegetal que atenúa cualquier rastro urbano. Es difícil imaginar que, hace apenas un siglo, este mismo valle era un hervidero de actividad industrial. El camino avanza suave, sin apenas desnivel, siguiendo el curso del río. A la izquierda, aparecen los primeros restos de canales y pequeñas presas auxiliares; a la derecha, muros de piedra que pertenecieron a antiguas instalaciones hidráulicas. Todo ello forma parte de un patrimonio discreto, pero valioso, que el visitante atento puede ir descubriendo.

Nucleo urbano de El Regato

Tras un tramo cómodo y sombreado, el sendero desemboca en el barrio de El Regato, uno de los núcleos más singulares de Barakaldo. Sus casas tradicionales, el pequeño puente, las terrazas que miran al río y el ambiente pausado contrastan con la imagen industrial que muchos asocian al municipio. El Regato fue, durante siglos, un enclave estratégico. Aquí se instalaron ferrerías hidráulicas ya en el siglo XV, aprovechando la fuerza del Castaños para mover martinetes y fuelles. Más tarde, en el siglo XIX, el valle se transformó con la llegada de la minería del hierro: lavaderos, planos inclinados, bocaminas y pequeños talleres se multiplicaron por las laderas.

Exterior del centro de interpretacion de El Regato

Hoy, parte de esa historia puede conocerse en el Centro de Interpretación Histórico-Medioambiental, ubicado en la antigua Casa de la Energía. Es un buen lugar para comprender cómo el agua, el mineral y la industria moldearon este paisaje. A la salida del pueblo, el camino se abre y aparece la lámina tranquila del embalse del Regato, construido en 1897 para abastecer de agua potable a una Barakaldo que crecía al ritmo de Altos Hornos. Fue uno de los primeros embalses de uso urbano de Bizkaia, y su construcción supuso un hito técnico para la época. Una presa de las denominadas de gravedad con una capacidad para más 600.000 metros cúbicos de agua. Como curiosidad, esta se transportaba mediante un acueducto cuyo trazado aún puede seguirse en algunos tramos del valle.

VUELTA AL EMBALSE

La vuelta al embalse es un paseo perfecto: pista cómoda, sombra abundante, silencio y vistas constantes al agua. En primavera, los márgenes se llenan de helechos y flores silvestres; en otoño, los robles y castaños tiñen el paisaje de ocres y dorados. En varios puntos, pequeñas aperturas entre los árboles permiten asomarse al agua y observar aves acuáticas. En los últimos años, incluso se han detectado nutrias, un indicador de la recuperación ambiental del valle.

Presa del embalse de Gorostiza el embalse de El Regato

Resumiendo, la ruta en un primer lugar desde Gorostiza hasta El Regato es un sendero llano. El río acompaña todo el tramo, y los restos hidráulicos aparecen como pequeñas huellas del pasado. Después tenemos el cruce del pueblo, ambiente tranquilo, patrimonio minero y posibilidad de tomar algo antes de continuar. Continuamos con el corazón de la ruta, la vuelta al embalse donde encontramos pista ancha, sombra, silencio y un paisaje que invita a detenerse. Pequeños miradores naturales permiten contemplar el agua desde diferentes ángulos. Y por último la vuelta a Gorostiza por la margen opuesta, cerrando un circuito perfecto para familias, corredores o caminantes que buscan un paseo relajado.

Pista ancha para transitar

El valle conserva numerosos vestigios de su pasado industrial. Algunos son visibles; otros, apenas perceptibles si no se sabe dónde mirar. Un ejemplo de ello es el ferrocarril minero de Galdames. Su trazado cruzaba el valle transportando mineral hacia la ría. Hoy, algunos tramos se han reconvertido en senda peatonal. Puedes reconocerlo por su trazo recto y los muros de contención. Y lavaderos y bocaminas. Aunque muchos están ocultos por la vegetación, aún pueden encontrarse restos de antiguas explotaciones de hierro. Por último reseñar que encontramos varias opciones para añadirle a la ruta base, como la subida al Argalario, el ascenso a Sasiburu o ver los restos mineros de Tellitu.

Puente Supersur

La ruta alrededor del embalse del Regato es un paseo, pero además es una manera de contemplar cómo un territorio profundamente transformado por la industria puede renacer como espacio natural, educativo y recreativo. El valle ha recuperado su biodiversidad, el río vuelve a ser un ecosistema vivo y el patrimonio industrial se integra en el paisaje como un recordatorio de la historia reciente de Barakaldo. Para quienes buscan una ruta sencilla, cercana y con contenido, este recorrido es ideal. Para quienes quieren profundizar, ofrece múltiples ramificaciones hacia cimas, bosques y restos mineros. Y para quienes disfrutan de la fotografía, la luz sobre el embalse –especialmente al amanecer o al atardecer– es un regalo.

Powered by Wikiloc

PLANES ALTERNATIVOS

-Museo de la Minería del País Vasco. Esta es una asociación formada entre otros por exmineros y trabajadores de la siderurgia, que ven, en plena crisis industrial, como los elementos que han formado parte de lo que hasta ese momento había sido la esencia de Bizkaia, empiezan a ser abandonados. Esta asociación, desinteresadamente hace esfuerzos por recuperar y conservar los elementos que la actividad minera ha generado, como vagonetas, herramientas, fotografías, documentos..., con la intención de no dejar caer en el olvido esta parte de nuestra historia. En el año 2001 el Museo abrió sus puertas en el Antiguo Matadero del barrio de Gallarta y un año después se creó la Fundación Museo de la Minería del País Vasco. Desde entonces no ha dejado de editar monografías, organizar exposiciones y actividades de difusión para todo tipo de público. http://www.meatzaldea.eus/

-Descubrir Trapagaran. Al abrigo de los montes de Triano y a pocos kilómetros de Bilbao, Trapagaran está enclavado en la zona minera de Bizkaia. La industria minera ha marcado tanto el desarrollo como la propia fisionomía del municipio, diferenciándose en dos zonas: La Zona Alta, donde se ubican los barrios mineros, y la Zona Baja, núcleo urbano donde se aglutina el mayor número de población y de servicios. El barrio minero de La Arboleda, por ejemplo, cuenta con algunas áreas recreativas, un albergue de la Diputación de Bizkaia, varias instalaciones deportivas y numerosos restaurantes donde poder disfrutar de la gastronomía local. Uno de los medios de acceso a la zona es el peculiar funicular de Larreineta, que llega al barrio del mismo nombre, ubicado a un kilómetro de La Arboleda. Inaugurado en 1926, es el único en todo el Estado en el que las cabinas suben horizontales. Este medio de transporte permite, además, disfrutar de magníficas vistas sobre el Abra y la desembocadura de la ría.