San Pantaleón de Losa, la increíble ermita burgalesa que custodió el Santo Grial
Desde la cima rocosa se contempla un valle en el que destaca una cascada con un salto de agua de 200 metros y manadas de caballos de raza losina
Recorrer Las Merindades es garantía de éxito para el viajero que llega a esta comarca burgalesa buscando naturaleza, tranquilidad y que encuentra paisajes que dejan sin palabras. Y para el que haya visto en televisión el pasado fin de semana la película Indiana Jones y la última cruzada, adentrarse en el Valle de Losa le hará sentirse un poco más cerca del personaje encarnado por el actor Harrison Ford. La leyenda del Santo Grial, el cáliz que obsesionaba al padre del cinematográfico arqueólogo, sobrevuela estas tierras de tupidos bosques y amplios pastos que se alternan con cultivos de cereal y patata, una de las mejores embajadoras gastronómicas de la zona.
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La búsqueda del gran símbolo de la Cristiandad suele dirigir los pasos del caminante intrépido hasta la ermita de San Pantaleón de Losa, donde algunos historiadores aseguran que hay suficientes pruebas iconográficas en las piedras de su ermita que llevarían a pensar, y en muchos casos afirmar, que el cáliz del que bebió Cristo en la Última Cena se habría escondido entre las paredes de esta singular joya del románico burgalés en tiempos de Cruzadas.
La ermita de San Pantaleón de Losa y el misterio de su iconografía
En una cima rocosa, con vistas privilegiadas al Valle de Losa, se encuentra una hermosa ermita sobre la que se cierne la leyenda del mayor símbolo de la Cristiandad. Quien llega hasta ella lo sabe. Se trata de la ermita de San Pantaleón de Losa es un tesoro arquitectónico dentro de un tesoro natural moldeado por los brazos del río Jerea. Los paisajes que abrazan a este singular templo, que se asemeja a la proa de un barco, consagrado allá por 1207, resultan sobrecogedores.
Desde Peña Colorada, que así se llama la colina en la que se encuentra esta joya del románico burgalés, puede sentirse la fuerza del misterio que lleva siglos alimentando en este lugar la leyenda del Santo Grial.
Naturaleza e historia en el gran cañón del Ebro, una ruta por el norte de Burgos
Construida en el siglo XIII, esta ermita se levanta en un enclave habitado ya en la Edad de Hierro por la extraordinaria visibilidad que se tiene desde su posición, lo que siempre ha facilitado su defensa. Dedicada a San Pantaleón, mártir cristiano del siglo III, despierta el interés de los amantes del arte y la historia por su particular arquitectura y por las teorías que la vinculan con la Orden de los Hospitalarios. El relicario que aquí se guardaba del santo, y que dicen contiene su sangre y que cada 27 de julio, festividad de este mártir, se licúa, no hizo más que alimentar las leyendas que encuentran en su pórtico la figura de lo que podría ser un peregrino en busca del Grial. En la actualidad este fenómeno ocurre en el monasterio de la Encarnación de Madrid.
En el siglo XVI, la iglesia sufrió una ampliación en la que se incluyeron elementos del estilo gótico-renacentista, si bien merece la pena detenerse en su portada románica cuya iconografía detalla los seis intentos de ejecución del martirio de San Pantaleón: ahogamiento, fuego, rueda, fieras, potro, y decapitación. En el exterior, se pueden ver capiteles figurados con criaturas híbridas y escenas religiosas, si bien son los emparedados tallados en la piedra -figuras humanas de las que solo se ven las cabezas y los pies-, los que merecen ser apreciados con detalle para así tratar de adivinar si son prisioneros, eremitas o figuras que guardan una relación más profunda con el martirio.
Una espectacular cascada de 200 m y la belleza del caballo losino
Fuera del templo de San Pantaleón de Losa, la naturaleza se muestra salvaje. El río San Miguel sirve de frontera entre el Valle de Losa y el Valle de Mena, cuyos paisajes rompe abruptamente al precipitarse desde una altura de 200 metros regalando una de las estampas naturales más hermosas de la provincia de Burgos: la cascada de San Miguel. Un salto de agua en las inmediaciones del Puerto de Angulo y de la lobera de San Miguel que envuelve todo el entorno de un ruido hipnótico.
Si se logra desviar la mirada hacia los prados, entonces el espectáculo lo protagoniza el caballo losino, la única raza equina autóctona de Castilla y León en peligro de extinción, que ha logrado hasta ahora sortear las amenazas que casi lo llevan a desaparecer en la década de los ochenta. Siendo uno de los más antiguos de la Península Ibérica, este caballo que se caracteriza por su pequeña altura, sus finas patas y su color negro, resulta emocionante poder verlo pastar en semilibertad en este valle de la provincia de Burgos.
Otros lugares de interés
Además, en este valle se pueden encontrar otros lugares de gran valor patrimonial, entre ellos seis monumentos clasificados como Bien de Interés Cultural (BIC). El primero de ellos es la Torre de Lastras de la Torre, que se calcula construida en el siglo XIV y a su alrededor creció Lastras. Conserva de su antigua fisonomía la puerta de ingreso gótica, además de algunos vanos que recuerdan a saeteras. Dentro del mismo estilo de construcción civil, se pueden visitar las torres de Río de Losa, y la torre y el torreón de San Llorente. La primera, también llamada de los Angulo, también es del siglo XIV, pero apenas mantiene detalles de esta época, como sus sólidos muros y escasas aspilleras. La torre de San Llorente es del siglo XVI presenta dos plantas y bajo cubierta, y el material de construcción es la piedra, siendo las esquinas de sillería. Se la conoce como torre de los Salinas.
En San Martín de Losa se encuentra la villa romana de los Casarejos. Se trata de una residencia construida a mediados del siglo IV, y que muestra el alto nivel de vida por parte de sus antiguos moradores. En ella se pueden ver sus bellos y equilibrados mosaicos, y sus lujosos baños termales. La excavación la viene realizando la Junta de Castilla y León en periodos de verano desde la década de los 70.
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