El PNV cierra filas con su vía “centrada” sobre el euskera en las OPE frente a PSE y Bildu
Markel Olano cree que el PSE se levantó de la mesa para no asumir el "riesgo", y critica que Bildu se meta en un "fregado" invirtiendo el modelo en plena ofensiva judicial
El PNV reunió el lunes a más de 150 cargos en Sabin Etxea en un encuentro de trabajo para dejar clara su posición y cerrar filas en torno a la reforma de la Ley de Empleo Público, que persigue blindar el euskera como requisito en las OPE. En ese contexto y con la cobertura de los cargos institucionales implicados en este proceso, el PNV se reafirmó en buscar una “solución”, lo que supone insistir en esta reforma aunque sus aliados socialistas no la comparten. Pero también recalcó que esa solución debe ser “centrada, lejos del inmovilismo de unos y el maximalismo de otros”, lo que supone marcar un perfil propio ante el PSE y EH Bildu. El encuentro se organizó con el lema Euskara erdigunean para resolver algunas dudas jurídicas y realizar un repaso político de los contactos con los partidos, y contó con la presencia al máximo nivel del presidente de la Ejecutiva nacional jeltzale, Aitor Esteban; la vicelehendakari Ibone Bengoetxea, y los burukides Andoni Busquet y Markel Olano, el encargado de negociar esta reforma. Teniendo en cuenta que EH Bildu no acaba de aceptar el proceso gradual que propone el PNV, esta tramitación no pinta demasiado bien, salvo que EH Bildu reconsidere su negativa a abstenerse.
En esta cita, y frente al intento de EH Bildu de hacer borrón y cuenta nueva, el PNV reivindicó el trabajo realizado durante décadas, “fruto de los consensos logrados en 1982 con la aprobación de la Ley del Euskera”. Ahora bien, en vista de que varias sentencias judiciales han anulado convocatorias por los perfiles lingüísticos, el PNV quiere afrontar “esta realidad desde la responsabilidad y el compromiso con el euskera”, con una estrategia gradual que permita hacer seguimiento de la reforma y evaluar sus resultados. En la reunión, el PNV insistió en que cada administración establezca su propio índice con las plazas en euskera, en lugar de aplicar un índice general de obligado cumplimiento. En todas las OPE tendría que reservarse una cuota de plazas con la fecha de preceptividad diferida, para que se puedan presentar personas que no sepan euskera y puedan acreditarlo a futuro con el compromiso de la administración de posibilitar ese aprendizaje. EH Bildu propone invertir el modelo vigente y partir de la exigencia generalizada de euskera.
Markel Olano se pronunció al respecto este martes en Radio Euskadi, donde aclaró que todavía no han concretado la cita con EH Bildu, pero espera que se produzca esta semana. De todas formas, sigue pensando que es “complicado un acuerdo sobre los contenidos” porque las propuestas de la izquierda abertzale y del PNV son “prácticamente antagónicas”, y el acuerdo solo sería posible si alguno de los dos “abandonara su visión”. Lo que le propone es dejar vía libre con una abstención a la modificación “puntual” que plantea el PNV, a cambio de abrir un “proceso” de diálogo y evaluación, una “interlocución” continuada con EH Bildu. No quiso responder expresamente a Pello Otxandiano, quien había exigido unas horas antes una negociación en pie de igualdad. Tampoco quiso cerrar la puerta a que en el futuro, en otro momento, hubiera que aprobar algo similar a lo que defiende EH Bildu, pero ahora se preguntó “a quién se le ocurre plantear una inversión del sistema actual” e ir a un modelo más radical cuando ese sistema vigente está “en solfa”. “¿Cómo nos vamos a meter en ese fregado?”, lanzó. Recordó que la Ley del Euskera de 1982 incluye el concepto de la “euskaldunización progresiva” al que se agarra el PNV.
Otxandiano exige al PNV una negociación “inter pares” sobre el euskera en las OPE
Cierre de filas del PNV
Por otro lado, Olano fue muy crítico con el PSE, que cree que quizás se levantó de la mesa porque esta más “cómodo” con la situación actual y los recursos judiciales a las ofertas de empleo público, en lugar de emprender una reforma que le “acarrearía un riesgo social”. En cualquier caso, no cree que esta discrepancia deba conducir a una ruptura del Gobierno, porque no está expresamente recogida en su programa. Sobre el consenso de 1982, dijo que no fue tal con la izquierda abertzale representada entonces por HB con una estrategia alejada de las instituciones, y opinó que toca labrar “nuevos consensos” y “restañar los que poco a poco se han ido diluyendo”. Aunque no haya sido posible el acuerdo con el PSE, argumentó que “en todas las democracias hay tiras y aflojas y el quehacer del responsable político es ir labrando permanentemente nuevos consensos”.
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