Forjador de las instituciones
Estrechos colaboradores y dirigentes del resto de partidos destacan el doble perfil de Garaikoetxea por su talla política junto a su carisma personal y habilidad para rubricar pactos
Una tarea titánica como cimentar las instituciones vascas tras la dictadura franquista requería de un timonel de talla igualmente elevada, y en Carlos Garaikoetxea se unieron tanto su categoría política, caracterizada por su visión de gran angular, como sus dotes personales. Un carisma desde su posición como primer lehendakari de la era moderna sin el que sus logros de cara a situar a Euskadi en el mundo resultan imposibles de imaginar.
Así coinciden en destacarlo los dirigentes políticos que vienen lamentando desde ayer su fallecimiento a los 87 años, incluyendo a estrechos colaboradores y a aquellos que tuvieron que negociar con él desde posiciones políticas divergentes. En el primer grupo se sitúa Pedro Luis Uriarte, consejero de Economía y Hacienda del primer Gobierno Vasco, que califica esa primera legislatura entre 1980 y 1984 como “cuatro años intensísimos”.
En declaraciones a este medio, resume que Carlos Garaikoetxea “ha sido desde la perspectiva de Euskadi el político más trascendental de las últimas cinco décadas”. Esgrime para ello que “fue el negociador principal del Estatuto de Autonomía y que encabezó el primer Gobierno Vasco”, en este caso “partiendo de cero, con todo por hacer, sin equipos, sin presupuesto, sin nada”.
Al hecho de que ese primer Gobierno Vasco “tenía una cualificación tremenda” se suma que Garaikoetxea “ocupaba una posición profesional muy destacada, tenía dos carreras, dominaba varios idiomas, era un comunicador fantástico y tenía un enorme carisma personal”. Encabezó por ello primero el EBB del PNV, después el Consejo General Vasco y, tras las primeras elecciones al Parlamento Vasco, fue nombrado lehendakari.
Potencia del autogobierno
Uriarte resume que “fue un hombre excepcional en términos de cualificación personal, y en segundo lugar providencial porque Euskadi en aquel momento crítico de su historia supo poner como lehendakari a una persona con la máxima cualificación”. Y es que “el país estaba destrozado económicamente por las décadas del franquismo, la falta de infraestructuras, la crisis del petróleo, con tasas de paro que superaban el 20%, había tres ETA operando y terrorismo de Estado...”.
Garaikoetxea negoció directamente con el presidente Suárez “un Estatuto de primerísimo nivel que garantizaba un autogobierno profundísimo para aquella Euskadi que estaba renaciendo después de cuatro décadas de dictadura”. Tanto es así, que el exconsejero opina que la razón de que más de 40 años después siga sin haber sido completado obedece a que “las capacidades que tenía lo que negoció Garaikoetxea y su equipo eran tan importantes que, con la tendencia centralista en el Estado, reconocer aquel pacto cuesta muchísimo”. “La potencia de autogobierno que negociaron fue inmensa”, insiste.
En la misma línea, Pedro Miguel Echenique, primer consejero de Educación del Ejecutivo Vasco, asegura que “era un hombre íntegro, un hombre leal, un hombre con unas convicciones firmes”. “Firme en sus posiciones en la negociación –añade–, pero a la vez con un talante acogedor y suave en las formas, con una pragmática firmeza, y elegante y coherente en su vida”.
En los micrófonos de Onda Vasca, afirma por ello que “Garaikoetxea ha sido un referente en lo político”, mientras que en el plano “personal le quería y le admiraba”. Respecto a sus logros en el ámbito educativo y cultural, destaca la Ley de Normalización destinada a la implantación progresiva del euskera. Echenique resalta a su vez su apuesta por la tecnología, la ciencia y el desarrollo, lo que sentó los cimientos para que la CAV sea puntera en áreas como la computación cuántica, con el ejemplo del superordenador cuántico de IBM en Donostia.
Para el exconsejero, que pone en valor a su vez su apuesta por la formación profesional, la libertad de enseñanza, una universidad internacional y, de una forma especialmente destacada, el Concierto Económico y la estructura de la administración, sin esa visión, la ciencia, la tecnología y la cultura vasca “no serían lo que son” en la actualidad.
Orfandad político-ética
Quienes fueran compañeros de Carlos Garaikoetxea en EA subrayan la “gran pérdida” que supone su fallecimiento, es el caso de la secretaria general del partido, Eba Blanco, quien le ha recordado como un “hombre de Estado que siempre estuvo dispuesto a llegar a acuerdos”. Agrega que “le debemos muchas cosas, le tocó gestionar momentos muy complicados”, tras lo que destaca que a él se deben “la creación de toda esa arquitectura institucional después de una dictadura, la ley de la normalización del euskera, Osakidetza, la Ertzaintza, la creación de las ikastolas y tantas y tantas cosas”.
“Siempre fue un hombre dispuesto a llegar a acuerdos”, ha apostillado Blanco en el tanatorio de Iruñea donde se encontraban sus restos, al igual que lo ha hecho el exconsejero vasco de Justicia Joseba Azkarraga, que apunta que se resalta mucho que “ha sido el primer lehendakari tras la dictadura, que ha sido el constructor, el arquitecto de todo el andamiaje institucional de lo que ha sido una parte de Euskal Herria, la Comunidad Autónoma del País Vasco, pero hay otro factor que igual se destaca menos que es el factor humano”.
A este respecto, alaba “la gran capacidad humana, la empatía que tenía, el cariño que trasladaba siempre incluso con quienes, lógicamente, estaban en las antípodas. Era una persona elegante en el trato y, sobre todo, una gran empatía, muy humano”. Ha concluido asegurando que siempre tendrá “un agradecimiento enorme hacia él y no solo hacia lo que ha representado, sino a la forma en que ha vivido y ha hecho vivir a los que han estado junto a él”.
Carlos Garaikoetxea siempre fue cercano a los críticos de EA, cuyo cabeza visible y exdirigente del partido en Nafarroa Maiorga Ramírez, ha señalado que, tras su fallecimiento, es “inevitable una cierta sensación de orfandad político-ética”. Destaca que todas sus decisiones estuvieron motivadas “por la coherencia”. “Si yo soy abertzale, si creo en los derechos humanos y si apuesto por la justicia social, tengo que obrar en consecuencia también política y estratégicamente”, ha aseverado.
Entrevistado en Radio Euskadi, destaca a su vez su carisma, que está sustentado en su “intelectualidad y sabiduría”. “Hablar con el exlehedankari Garaikoetxea y compartir momentos era aprender desde latín, recordando cómo se tradujo 'La guerra de las Galias' de Julio César, aprender de economía, aprender de política, aprender de Europa, de su proceso de construcción. Él fue el que acuñó, de alguna forma, esa apuesta por una acción europea por la Europa de los pueblos”, ha dicho Ramírez. Deja por ello un legado no solo para los que tuvieron el “privilegio y honor” de compartir “muchos momentos muy intensos a su lado, sino para el conjunto del país”.
Defensa del autogobierno
En cuanto al resto de partidos vascos, el diputado general de Araba, Ramiro González (PNV), ha destacado su “aportación decisiva a la construcción institucional de Euskadi, su defensa firme del autogobierno” y su legado, que “está en las instituciones que hoy siguen funcionando”. Recuerda que, tras la recuperación de las libertades y la aprobación del Estatuto de Gernika, el que fuera el primer lehendakari tras la etapa franquista “asumió esa responsabilidad en un momento difícil cuando todo estaba por hacer”.
“Le tocó liderar un país en construcción. Tuvo que levantar instituciones, dotarlas de sentido y darles estabilidad en un contexto complejo, marcado por la incertidumbre y la crisis, pero también por la esperanza”, ha añadido González en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno Foral.
En este sentido y “desde esa responsabilidad”, el diputado general alavés señala que “contribuyó de manera determinante a poner en pie el autogobierno vasco, impulsó estructuras fundamentales que hoy forman parte de nuestra vida cotidiana y ayudó a sentar las bases de una sociedad más cohesionada, más justa y con mayor capacidad para decidir su futuro”.
A este respecto se ha pronunciado también el coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, quien resalta que Garaikoetxea forma parte de una generación “a la que le tocó hacer cosas extraordinarias en tiempos extraordinarios”. A su juicio, fue “un buen patriota vasco”, además de “un hombre tremendamente independentista”. Considera que supuso “un acierto” que, en la transición, el PNV optara por que un navarro fuera “el lehendakari de estos tres territorios, con lo cual se hizo un guiño efectivo”. Ha elogiado a su vez a su “equipo magnífico y profesional”, que en esos tiempos “trató de poner en marcha en esta parte del país un modelo de institucionalización”.
En Radio Euskadi, Otegi rememora que mantuvo con Garaikoetxea una relación “estrecha” en la época del pacto de Lizarra-Garazi, y que también tuvo “diferencias políticas con él” que fueron “capaces de superar en el esfuerzo de construir un espacio de reencuentro de las izquierdas soberanistas”.
Le ha calificado como “un muy duro negociador” que, al final, “fue capaz de hacer entender a todos que la suma de fuerzas estaba por encima de los intereses de partido y personales de cada cual”. “Era un hombre tremendamente independentista que tuvo grandes dificultades, por ejemplo cuando se le acusó de no poner la bandera española en Ajuria Enea. Vivió una escisión y fue expulsado del partido. Un hombre de tremendas convicciones, y muy navarro en todas sus virtudes”, ha concluido el líder de EH Bildu.
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