El juicio de la Audiencia Nacional (AN) sobre la 'Operación Kitchen' arranca su cuarta semana con las declaraciones de Willy Bárcenas, el hijo del extesorero del PP; la exvicepresidenta del Gobierno de Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, y el senador del PP Javier Arenas, que estuvo en la cúpula del partido.

El juicio por la 'operación Kitchen' se retoma esta semana con la declaración del hijo de Bárcenas que está personado como perjudicado. En 2018 la Audiencia Nacional condenó a su padre a 33 años de prisión por la trama Gürtel y a su madre a 15 años. 'Willy' ha comenzado afirmando que durante los primeros 18 meses de prisión, a su padre "le hicieron la vida imposible". "Desde el director hasta los funcionarios. El comportamiento hacia mi padre era muy hostil", ha manifestado.

Por otro lado, ha señalado que su padre le habló poco antes de entrar en prisión provisional en 2013 de una grabación con el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy y el exdirigente del PP Javier Arenas en la que les daba el remanente de la caja B del partido, si bien ha reconocido que nunca la escuchó.

Willy Bárcenas, conocido por ser el cantante del grupo Taburete, ha comparecido este lunes como testigo ante el tribunal que juzga el caso Kitchen, relativo al espionaje al extesorero y a su entorno para sustraerle documentación sensible para el PP y sus dirigentes, y ha relatado cómo vivió el ingreso en prisión preventiva de su padre tras descubrirse su fortuna oculta en Suiza.

Respecto a la contratación del chófer de la familia, Sergio Ríos, acusado en este juicio de haber sido captado como confidente, el hijo del extesorero ha recordado que se le contrató como conductor a través de una persona que trabajaba en el PP en seguridad -cuya identidad no ha revelado- y con la que familia Bárcenas tenía relación "de toda la vida".

La abogada de Bárcenas ha abierto el interrogatorio, al ser ella la que lo ha propuesto -lo que, según le ha advertido la juez Teresa Palacios, requería al testigo "un plus de veracidad"-, y le ha preguntado si hablaban delante del chófer de cosas que afectaran a la familia.

Willy Bárcenas, a su llegada a la Audiencia Nacional. EFE

"Soy una persona confiada", ha indicado, para después añadir que, si bien tenían una buena relación, no hablaban "de cosas muy importantes".

También ha dicho que él nunca participó en la mudanza de las cajas con los enseres del despacho de su padre en Génova y ha dicho desconocer que fuesen depositadas en el taller restauración de su madre, Rosalía Iglesias. "A mí me trataron de dejar al margen, conmigo no contaban, entonces no tengo ni idea", ha asegurado.

Tal y como ha declarado en otras ocasiones, el secuestro que sufrieron él y su madre en su domicilio a manos de un falso cura fue el detonante para dejar de confiar en el chófer.

Este se encontraba ese día librando, y cuando su madre logró pedir ayuda desde la ventana, él se presentó en cinco minutos porque, según les contó, estaba en las inmediaciones porque su mujer había ido a la peluquería.

Guillermo Bárcenas ha subrayado que le notó la cara un poco desencajada y que eso le llamó la atención porque no le pareció normal más allá de la situación en la que se encontraban y también sospecharon de que poco después de la llegada del chófer aparecieron "unos quince policías" en la casa.

También ha recordado los 18 primeros meses de su padre en prisión, que ha dicho que fueron muy duros porque le hicieron "la vida imposible en la cárcel"

"Creo que era una orden ese momento. Son instituciones que dependen del gobierno, desde el director a los funcionarios, y el comportamiento hacia mi padre era muy hostil", ha destacado.

Declaración de Sáenz de Santamaría

La exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría ha dicho al tribunal que desconoce si el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) investigó al extesorero del PP Luis Bárcenas, a la vez que ha indicado que no habló de la 'Operación Kitchen' con Rajoy.

Además, ha defendido la declaración testifical realizada por Rajoy en el juicio: "Lo que haya dicho, bien está". Sáenz de Santamaría, que en 2013 era, además de vicepresidenta, ministra de la Presidencia y portavoz del Gobierno, ha explicado que desconoce si el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que estaba adscrito al Ministerio de la Presidencia, realizó seguimientos o vigilancias a Bárcenas entre 2013 y 2015, como también que hubiera espionajes a Villarejo.

La exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. EFE

Además, ha detallado que mientras era portavoz y ministra de la Presidencia, todo lo relativo a 'Kitchen' lo conoció a través de la prensa, y que no tuvo conocimiento de la situación fiscal de Bárcenas ni de que algunos policías se pudieran haber apoderado de información del caso Bárcenas en aquel periodo.

La exvicepresidenta ha subrayado ante el tribunal que su labor se centraba en las funciones propias de su cargo y que en ningún momento el entonces presidente del Gobierno la hizo partícipe de detalles sobre este operativo.

Al ser preguntada por la coincidencia de su testimonio con el de su antiguo superior, ha ratificado la postura de Mariano Rajoy, reforzando la idea de que no existió una gestión directa o conocimiento oficial de estas supuestas maniobras irregulares desde la cúpula del Ejecutivo.

Con estas declaraciones, Sáenz de Santamaría marca una clara distancia con las actuaciones del Ministerio del Interior de aquella época y con cualquier gestión de los fondos reservados o recursos de inteligencia destinados al control del antiguo responsable de las finanzas de la formación popular.

Caso Kitchen

Tras el hijo de Bárcenas, declarará en calidad de testigo Sáenz de Santamaría, quien era 'número dos' del Gobierno español cuando supuestamente tuvo lugar el espionaje al extesorero, así como Arenas.

Bárcenas aseguró en su testifical que Javier Arenas hizo "un encargo puntual y remunerado" a un preso, que conoció durante su estancia en la cárcel de Soto del Real, para "destruir" información que tenía en la nube relacionada con la trama Gürtel, así como una grabación con Arenas y otra de Rajoy.

El miércoles se espera la declaración de Manuel Morocho, inspector de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional que investigó la Gürtel, que en principio estaba citado para el lunes previo, pero fue pospuesta su testifical por la extensión de las declaraciones de Bárcenas y su esposa.

Además, entre el martes y el jueves se espera que testifiquen más de una decena de agentes policiales ante el tribunal de un juicio que está previsto que se extienda hasta el próximo 30 de junio y que los acusados declaren en último lugar, tras testificales y periciales.

En el juicio están acusados el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, su secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, el ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional Eugenio Pino o el comisario Andrés Gómez Gordo, para quienes la Fiscalía Anticorrupción pide 15 años de cárcel. Asimismo, está acusado el comisario jubilado José Manuel Villarejo, para quien el Ministerio Fiscal pide 19 años de prisión, y Sergio Ríos, que fue chófer de Bárcenas y para el que reclama una pena de 12 años y cinco meses.