Sea verdad lo que le ha contado al tribunal o sea una fabulación minuciosamente inventada, la revelación de Luis Bárcenas ante los magistrados que enjuician la trama Kitchen sobre el presunto espionaje parapolicial al que fuera tesorero del Partido Popular pone en un serio brete a la formación con sede en Génova y especialmente al que en aquella época fue líder del partido y presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

Bárcenas, con su habitual porte versallesco, se ha sentado ante el tribunal como testigo en tanto que ejerce, junto a su mujer, la acusación particular en esta causa y solicita 41 años de cárcel para los dos principales acusados de la trama que pergeñó una trama de espionaje al tesorero del PP para evitar que utilizara material sensible para el partido. En el banquillo de los acusados se sientan diez personas, entre ellas el entonces ministro del Interior Jorge Fernández Díaz y su número dos en el ministerio Francisco Martínez.

También el que fuera su chófer, Sergio Ríos, al que la trama captó de confidente para traicionar a Bárcenas, jugó un rol relevante en la operación. Para él piden 33 años de cárcel, mientras que para los dos cabecillas políticos reclaman 41 años de prisión. En otro de los vértices de la trama está el comisario jubilado José Manuel Villarejo, acusado de espionaje.

Le entregué la última hoja de los movimientos donde figura el saldo. Él (M.R.) ve los documentos y los introduce en el destructor de papeles

Luis Bárcenas - Extesorero del Partido Popular

Fiel a su estilo, Bárcenas tiró de la manta y no se ha andado por las ramas ni con zarandajas. Apuntó a la cabeza del dragón, valiéndose para ello de las grabaciones que dice fue acumulando: “La grabación con Mariano Rajoy es una grabación en el despacho [de Génova], al que yo subo. Yo había hablado previamente con Javier Arenas de que en la contabilidad extracontable [la caja B], esa que llevábamos, quedaba un saldo en esos momentos, una cantidad de dinero. Subo al despacho de Rajoy para decirle que tengo esa cantidad, que lógicamente no tiene ya ningún sentido, que no vamos a llevar papeles de ningún tipo. Le entrego la última hoja de esos movimientos donde figura el saldo, que le llevo en un sobre del que le hago entrega, y él se lo queda. Ve los documentos, él se extraña mucho, me pregunta cómo es posible, hombre, que llevéis esos papeles y tal. Le digo que era la garantía de Álvaro Lapuerta [tesorero del partido antes de Bárcenas] y mía de que se recibían los fondos y se empleaban correctamente. Se da la vuelta en el sillón, eso se oye en la grabación, lo introduce en el destructor de papeles. El papel, que era una fotocopia, queda destruido y ahí acaba la conversación”.

Espionaje

En su comparecencia, Bárcenas ha expuesto cómo conoció años después la existencia de esta trama de espionaje a él y su familia y ha relatado las supuestas presiones que asegura haber sufrido durante su ingreso en prisión provisional en el centro penitenciario de Soto del Real en julio de 2013 tras descubrirse la fortuna que tenía oculta en Suiza.

Durante su estancia en la cárcel de Soto del Real pagó a un recluso con conocimientos informáticos para que accediera a cierto material que tenía almacenado en la nube. “Le hice un encargo puntual y remunerado para que determinada información que yo tenía en la nube relacionada con el procedimiento, que tuviera acceso y que cumpliese unas instrucciones que le iría dando”.

Llama la atención que la motivación que aduce Bárcenas para dar la orden de destruir las grabaciones de Rajoy y del actual senador del PP Javier Arenas sobre la contabilidad B fue, según declaró ante el juez, proteger de entrar en la cárcel a su esposa Rosalía Iglesias.

Grabaciones

A preguntas del fiscal, el tesorero ha revelado que el preso al que contrató para ejecutar su orden fue detenido en un permiso de salida y a partir de ahí perdió la pista de lo sucedido con la grabación, su contenido y el destino del recluso: “Algo llegó a hacer porque luego, cuando recuperé la libertad, en la nube no había nada”. La grabación era a Rajoy y contenía la conversación grabada el día que subió a su despacho y el presidente trituró el sobre con los movimientos de saldo de la caja B.

El fiscal le ha mostrado a Bárcenas una nota, de su puño y letra, incautada cuando estaba en prisión, dirigida al interno al que había contratado: “Hay que destruir todos los audios de M.R. cuando yo te dé la orden. No debe quedar nada. Es mi compromiso”.

Bárcenas ha precisado que el 'operativo Kitchen' “se inicia en la sede del PP con el borrado de los discos duros de los ordenadores”, en relación a su despido a principios de 2013. “Yo sé que esta operación se inicia por los responsables del partido ese momento y luego tiene un traslado a la parte digamos relacionada, si eso se acredita, en el Ministerio del Interior, pero empieza en el partido”, ha subrayado.

El extesorero del PP, Luis Bárcenas (i), a su llegada a la Audiencia Nacional. EP

La mujer del extesorero del PP Luis Bárcenas, Rosalia Iglesias Villar (d), a su llegada a la Audiencia Nacional. EP