- Moncloa era consciente en 2019 de que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) espiaba a Pere Aragonès en el contexto de las actuaciones de los Comités de Defensa de la República (CDR) pero Pedro Sánchez continúa escurriendo el bulto a la hora de dar explicaciones sobre los seguimientos al mundo independentista. El cese de la jefa de los servicios secretos no colma el capítulo de exigencias soberanistas para reconducir las relaciones y ha envalentonado a la derecha española, pero el presidente español, en un nuevo ejercicio de supervivencia, dio ayer la vuelta al calcetín con la vía del contraataque. Para ello rescató los años de corrupción del PP evocando que era el Ejecutivo de Mariano Rajoy quien empleaba los aparatos del Estado para vigilar a los rivales políticos. El líder del PSOE achacó el relevo en el organismo de Inteligencia a un “claro fallo en la seguridad de las comunicaciones del Gobierno”, un día después de que la responsable de Defensa, Margarita Robles, echara balones fuera y hablara de “sustitución” en lugar de destitución. Entre tanta abstracción, la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, al ser preguntada sobre si la directora del CNI fue reemplazada o cesada, como sí refleja el BOE, replicó: “llámelo como quiera”.

Para repeler la avalancha de reproches del principal partido de la oposición, que le reprendió por hacer concesiones que propician que “en España gobiernen los independentistas” y por representar en primera persona “la degradación absoluta de la política”; Sánchez, amén de lamentar tener que enfrentarse a “una desgracia de derecha”, relató los tiempos en los que el partido de Génova 13 usaba “los fondos públicos, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y los servicios de inteligencia para tapar hechos delictivos y perseguir adversarios”. En su relato rememoró que en breve se cumplirá el cuarto aniversario desde que triunfó la moción de censura que desalojó al PP tras su condena por corrupción mientras su secretaria general, María Dolores de Cospedal, “destruía a martillazos pruebas para la Justicia”. Momento en el que además “en Catalunya se había aprobado una declaración de independencia”. Frente a ello, el jefe del Ejecutivo español se congratuló de que “ahora se cumple la Constitución” en todo el Estado, “el país hace valer sus intereses en Europa” y “los mangantes no están en el Gobierno, como sí ocurría cuando ustedes estaban”.

En el rifirrafe, la secretaria general del PP, Cuca Gamarra, insistió en vincular la destitución de Paz Esteban con las demandas procedentes del secesionismo, que había pedido “un chivo expiatorio”. “Caía y rodaba la cabeza de quien ha demostrado tener una hoja de servicios intachable y a solo mes y medio de la cumbre de la OTAN”, indicó la dirigente popular antes de considerar que el cese es “un aviso a navegantes” consistente a su juicio en que “quien cumpla con su deber será cesado, pero quien mienta y manipule en beneficio del Gobierno será premiado”. El PP le espetó que es al presidente del Ejecutivo al que informa el CNI, por lo que entiende que Sánchez sí sabía lo que estaba haciendo este centro “porque lo tenía que saber”. “Pero lo que hemos conocido es que usted negociaba la gobernabilidad con aquellos a los que el Estado tenía que investigar, algo que no ocurre en ninguna democracia del mundo”, agregó. “Puigdemont, Junqueras y Otegi no quieren a Alberto Núñez Feijóo. Le quieren a usted en el Gobierno. Pero no le eligen por su valía; le quieren por su debilidad, porque el éxito del proyecto político de ERC y de Bildu pasa necesariamente por un presidente dispuesto a socavar desde dentro las instituciones”, recalcó Gamarra.

En idéntica sintonía, el portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, denunció que “los condenados por delitos fijan la carrera de los servidores públicos”, lo que a su parecer es “una inmoralidad y una indignidad” en tanto que el líder socialista está dejando atrás “una senda de destrucción y cadáveres “. Pero Sánchez venía con el argumentario de casa y no se ahorró los reproches hacia el diputado naranja, pero con ironía: “Será bastante frustrante sentirse tan bueno y al mismo tiempo ser tan poco reconocido cuando se presenta a las elecciones”.

La sesión de control giró en torno al caso Pegasus y, hostigado por la derecha, el presidente español buceó en el caso Kitchen, el espionaje parapolicial ordenado por el Gobierno del PP a su extesorero Luis Bárcenas, puntualizando que fue el Ejecutivo socialista el que colaboró con la Justicia para desclasificar documentos de esa trama que ha permitido llevar ante la Justicia al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz. Un discurso que Alberto Núñez Feijóo, ve como una “pataleta” de un Sánchez “una caricatura de presidente superado por los acontecimientos”. “Estamos asistiendo a una autoinmolación del Gobierno que está dañando seriamente a España”, verbalizó el líder del PP. “Fueron ustedes quienes crearon un sistema institucional de corrupción reconocido por los tribunales”, le afeó el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, mientras la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, respondía a las críticas por los elevados precios del gas tajantemente: “Lo que es saquear el bolsillo del contribuyente es la corrupción”. PP, Vox y C’s dirigieron su mirada a Bolaños por considerar que no ha controlado bien la seguridad del móvil de su presidente. El ministro evitó contestar si la seguridad de ese terminal depende de él y no del CNI, pero matizó que su departamento “no marca ningún protocolo de seguridad para ningún ministerio”.

Hubo también un mensaje velado a su socio de coalición, Unidas Podemos, y a sus aliados, ERC o PNV, que le piden que desclasifique los documentos que mostró la exdirectora del CNI en la comisión de secretos oficiales. El Gobierno insiste en que así lo hará si se lo pide un juez. Desde la formación morada, su portavoz parlamentario Pablo Echenique, instó a Sánchez a hacer “limpieza” para deshacerse de “cualquier residuo que pueda quedar de la época de las cloacas del PP”. l

Bolaños no concreta la reforma de los secretos y obvia la del PNV

- El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, quiso dejar claro ayer que solo el Gobierno español va a reformar la Ley de Secretos Oficiales que rige desde 1968, desde el periodo franquista, y reiteró su compromiso de que este año remitirá un proyecto a las Cortes, dando así por enterrada la proposición de ley del PNV que el Congreso admitió a trámite a principios de legislatura con el voto a favor de los socialistas. No obstante, nada más dijo Bolaños, que no llegó a concretar más plazos ni contenidos. Sobre la queja del PNV en relación con otras iniciativas de ese calendario y la falta de información, Bolaños se comprometió a enviarle con antelación todos los datos que sea posible, pero su promesa la dejó en la inconcreción.

La reforma del PNV sobre los secretos oficiales, que los jeltzales ya habían presentado en la legislatura anterior, volvió a debatirse en junio de 2020 y fue tomada en consideración por amplia mayoría, con apoyo incluso del PSOE. Pero desde entonces no ha avanzado nada y se han ido sucediendo las prórrogas de enmiendas. El PNV plantea un ejercicio de transparencia que se antoja ahora de mayor actualidad por el escándalo del espionaje, pero que también podría arrojar la luz sobre el asesinato de Mikel Zabalza o el 3 de Marzo.

Los jeltzales han reprochado ese bloqueo al PSOE en numerosas ocasiones, y ayer, aprovechando la presencia del ministro en la Comisión Constitucional, el diputado Mikel Legarda volvió a pedir explicaciones. Y coincidiendo con la polémica del espionaje con Pegasus, otros grupos, incluyendo Unidas Podemos, han exigido también a Bolaños que se active de una vez la reforma de esa ley, que procede de la dictadura y que está firmada por el franquista Luis Carrero Blanco. Por la mañana, Más País había registrado también una proposición no de ley buscando apoyos para poner en marcha un proceso de reforma.

Pero Bolaños ignoró esa reforma que ya está en el Congreso y se remitió a los planes normativos del Gobierno. “No hay manera de avanzar en la tramitación que no sea aprobarlo por el Consejo de Ministros. Se aprobará este año un proyecto de ley, pasará por el Congreso y espero que sea derecho positivo lo antes posible”, respondió Bolaños a los grupos en la comisión.

“Ustedes tapaban delitos y perseguían adversarios con fondos públicos, las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia”

“Y cuando la corrupción les desalojó, su secretaria general destruía pruebas judiciales a martillazos”

Presidente del Gobierno español

“Esta pataleta es parte ?de la autoinmolación del Gobierno, Sánchez es una caricatura de presidente”

Presidente del PP

“Ser patriota, querer mucho a las instituciones, no es convertir tu país en la casa de Bernarda Alba”

Diputado de ERC en el Congreso

“Haga limpieza ante cualquier residuo que pueda quedar de la época de las cloacas del PP”

Portavoz de Unidas Podemos