Síguenos en redes sociales:

Eguneko autopsia

A veces, se colabora en dirección contraria

El jaleado Aldama ha tenido que ser desmentido por el fiscal del ‘caso mascarillas’, pero peor es que te toque un premio que no esperabas recibir y no lo puedas cobrar

A veces, se colabora en dirección contrariaOMS

Andan el fiscal del ‘caso Mascarillas’ y el PP -acusación popular- esprintando a ver quién pide la mayor rebaja de pena para Víctor Aldama. La que ha defendido desde el principio el ministerio fiscal le parece poco al PP por lo útil que ha resultado el comisionista con su confesión y, sobre todo, con su relato que apunta a Pedro Sánchez como ‘il capo di tutti i capi’ y al PSOE por presunta financiación ilegal, que ni se juzga en el caso ni presenta pruebas, hasta donde se sabe.

Tanto es así, que el fiscal anticorrupción, Alejandro Luzón, ha tenido que explicar en sus conclusiones -no se sabe si al Tribunal, a Aldama o a Núñez-Feijóo- que el presidente del Gobierno no es ni de coña el ‘número uno’ de la trama, como viene aireando el PP por si algún votante indeciso le cree. La declaración de Aldama deja de ser así en interés de la Justicia, si es que alguna vez dejó de ser sólo en interés de él mismo o de otros.

Colaborar es, por definición, trabajar con otros por un objetivo común -o por dos coincidentes-. Por ahí parece haber fallado la mediación del Gobierno de Sánchez con la OMS para acoger al crucero del hantavirus sin contar con el Gobierno de Canarias. Han faltado cortesía y cultura descentralizadora, de modo que no le vayan ahora a Clavijo tratando de vestir su queja de ausencia de solidaridad o de humanidad.

La gota que colma

¡Qué valientes! ¡qué preocupante!

Violencia en el hogar. Las denuncias de dos menores que denunciaron en llamadas a las comisarías de la Policía Foral de Lizarra y Tafalla sendos episodios de violencia de los que estaban siendo testigos pueden haber evitado males mayores. Lo primero que le pide a uno el cuerpo es ponderar lo bravos que han sido al tomar conciencia de que un testigo mudo puede ser la antesala de una víctima y de que sus respectivas madres precisaban una ayuda que no tenían. Luego se para uno a pensar en cómo estamos para que la misma noche dos niños tengan que requerir a la policía navarra en su hogar y da bajón.

La solidaridad no te exime de un mal trago. Quienes pensaron en colaborar con el club de rugby de Igorre -sin pretender hacerse ricos, esa es la verdad- ahora se enteran de que hay más papeletas que premio a repartir. Lo que debía ser un respiro económico para un equipo humilde de la mano del apoyo desinteresado -o casi- de sus vecinos, opera ahora en sentido contrario: cabreos, denuncias y el disgusto de quienes confiaron en el altruismo de una donación y se topan con el interés que despierta el vil metal porque el que calculó las papeletas suspendió las matemáticas. Ya se sabe que ninguna buena acción queda sin castigo.