Un pálido punto azul
“Quizá no existe mejor demostración de la desmesura de las presunciones humanas que esta imagen distante de nuestro pequeño mundo”
Alto el fuego
En la ruleta rusa a la que nos tiene a todos jugando, Donald Trump ha decidido que no va a apretar, de momento, el botón de la Tercera Guerra Mundial. Que hoy tiene buen día, magnánimo él, y que lo de aniquilar a un país entero era un farol, hombre. A punto de expirar el enésimo ultimátum que le había dado a Irán, ambos países llegaban a un acuerdo para un alto el fuego con la suspensión de bombardeos y ataques durante dos semanas. De momento sabemos que mañana empezarán a negociar en serio. Lo que no sabemos es cuánto va a durar el respiro, pero así debemos acogerlo y confiar en que la diplomacia se imponga.
El daño que hacen
Voy con ello ahora porque no me gustaría terminar la columna de hoy en tono bajonero y porque responder con datos a las idioteces es un ejercicio que cada vez me gusta más ejercer. Y últimamente lo estamos teniendo que ejercer bastante. Por un lado tenemos a los astronautas de la misión Artemis II abriendo nuevos horizontes en la historia espacial y por otro tenemos a elementos como el futbolista Marcos Llorente, que periódicamente cuestionan el impacto del sol y la utilidad de las cremas solares con el peligro de que tienen mucho predicamento, demasiado, y la gente puede terminar por creérselo.
Un pálido punto azul
Me va a permitir un respiro de tanto cabreo. Algo bueno hay en que tanta gente tan distinta siga la misión Artemis y se sienta un sólo ser. Hay una reflexión preciosa de Carl Sagan, probablemente el mejor divulgador científico de la historia, que me gusta revisitar de vez en cuando: “Quizá no existe mejor demostración de la desmesura de las presunciones humanas que esta imagen distante de nuestro pequeño mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos entre nosotros con mayor bondad, y de preservar y apreciar este pálido punto azul, el único hogar que hemos conocido”. Está en Youtube. Hágase un favor y véalo.
Ínfima existencia
Llevo días reflexionando sobre el párrafo anterior porque cada una de las veces que he entrado en mis redes sociales esta semana, había gente de puntos absolutamente dispares del mundo pendiente de lo mismo. Una maravillosa experiencia compartida que sirve, además, para que tomemos perspectiva. “Ver fotos de la Tierra sacada por astronautas me hace caer en lo absurdo, efímero e ínfimo de la existencia humana. A nivel cósmico somos poco o nada, pero dentro del planeta hacemos cosas que impactan más de lo que creemos. Somos, en esencia, un accidente”, tuiteaba una usuaria. Que se lo apliquen los Trumps de turno.
No conseguimos comprenderlo
La tuitera del párrafo anterior escribía en respuesta a un mensaje de otro tuitero, Yosh_G, sobre la visión del espacio profundo de los astronautas de Artemis II, que sugieren que es indescriptible y que el cerebro humano aún no está preparado para comprenderla completamente: “No cualquiera está listo para ver y experimentar algo como eso. Nuestro cerebro funciona comparando las cosas que vemos día a día. Compara tamaños, distancias, referencias. Pero en el espacio profundo no hay horizonte, no hay arriba ni abajo, no hay principio ni final. La escala se vuelve absurda y el silencio es total”.