La maldad es hoy una rutina diaria

Intento traer cada día a esta columna el horror que Netanyahu y su gobierno ultra ejecutan sobre Gaza. También me pregunto, cada día, por qué no vemos a ningún miliciano de Hamás en los planos que nos llegan. En cualquier caso, insistiré en la masacre diaria israelí, como insisto en la que perpetra Vladímir Putin sobre Ucrania, un país que ha invadido por la cara, saltándose todas las normas internacionales, y que ataca golpeando a civiles, exactamente igual que Netanyahu, que ha copiado al ruso la cruel (e ilegal) táctica del doble impacto. En Kiev, hoy cuentan “al menos catorce muertos” (Ara). La maldad es hoy una rutina diaria.

El gran desestabilizador

Desde Trump hasta el tonto del pueblo que lleva en la txapela el pin de la estrella roja de cinco puntas o el de la hoz y el martillo, muchas y muchos justifican y alaban al mayor desestabilizador de Europa: “Putin agita la desestabilización de los Balcanes. Numerosos indicios apuntan a una creciente cooperación entre los servicios de inteligencia de Rusia y las fuerzas de seguridad de Serbia en la represión de las protestas ciudadanas. El líder de los serbios de Bosnia, próximo a Putin, lleva a cabo actuaciones provocativas que ponen en cuestión los delicados acuerdos de paz de Dayton para la república balcánica” (El Periódico).

Haciendo lo suyo

Cuando leí en la web que dirige Pablo Iglesias que “Román Cuesta, investigador de Diario Red que desenmascaró a varios acosadores digitales de ultraderecha, fue atacado por tres individuos. La agresión ocurrió frente al domicilio de Cuesta”, pensé que los fascistas solo estaban haciendo sus cosas de fascistas. Como las hacen en Israel, en Rusia y, por desgracia, en Euskadi mientras intentan parecer que no lo son (fachas). En cualquier caso, me solidarizo con Román Cuesta. Dicho todo, me resulta curioso que en Canal Red, más que de la agresión, informen del tuit de denuncia de Pablo Iglesias. A tope con el culto al líder.

Otro

César Calderón escribe y describe muy bien lo que pasa en Argentina. “El escándalo de las coimas”, según el autor en The Objective, “desde la semana pasada tiene en shock a la Argentina, un agujero negro de presuntos sobornos y adjudicaciones fraudulentas que afectan a algo tan sensible como son los medicamentos de los discapacitados y tendría como protagonista a todo el círculo íntimo de Milei, incluida su propia hermana Karina”. La corrupción se une a una situación económica que no mejora y a la extravagancia del presidente argentino, cada vez peor tolerada incluso por su propio electorado.

Y más culto al líder

“Queríamos estar cerca de todos los afectados”, dicen que dijo Felipe VI “en su visita a Sanabria por los incendios”. “Entre vítores y aplausos”, dicen que llegó. “Obviamente, los testimonios son sobrecogedores aquí y en tantos lugares”, dicen que añadió. Yo solo sé lo que dicen (en El Confidencial, en este caso) porque no estuve allí, pero confieso que no he dejado de llevar mal la crónica monárquica, la justificación del mantenimiento de una familia que está ahí por sus gónadas, sin probar ni una sola vez si son válidas y válidos para ostentar la jefatura del Estado, sin que nadie se cuestione sobre el terreno qué aporta su visita.