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Mesa de Redacción

Zuriñe Grisaleña Corcuera

Verde y azul

Bienvenido agosto. Mes en el que la mayoría de los gasteiztarras están de vacaciones y en el que muchos de los que tienen que trabajar dan el 100% para que los demás disfruten. Mes en el que nuestra familia siempre ha ido al pueblo a desconectar de la ciudad. La tranquilidad y la paz que dan hoy por hoy los pueblos y de los que antaño se huía para buscar más actividad en la city. El trueque y la generosidad vuelven a tener su cabida. Los tomates de la vecina acaban en tu mesa y a cambio al día siguiente su familia tiene un bizcocho recién horneado para desayunar. Cuando una granizada hace algún estrago en alguna o varias viviendas o cabañas, cada vecino aporta algo de sí mismo para que todo se arregle cuanto antes. Allí es donde se respira el mejor aire de la tierra, donde el tiempo se disfruta lento, donde el periódico se lee letra por letra, donde el verde de los árboles y campos se contrasta con el intenso azul del cielo. Un lugar en el que los momentos se viven con la calma que merecen, la comida tiene gusto a casa, a producto de la tierra. Donde el cantar de los pájaros y el viento moviendo las hojas generan una melodía que te eriza la piel y el humo de las chimeneas marca la señal del comienzo de un buen asado. Eso es mi pueblo, verde y azul.