Superstición y cultura

05.09.2020 | 00:38

pasar debajo de una escalera. Toca martes y 13. Mala suerte, ¿verdad? Todo ello entra dentro de la superstición. Pensamos que en estos tiempos avanzados (todos los tiempos presentes son los más avanzados por definición) ya no creemos en esas cosas. Nada más lejos de la realidad. De manera inconsciente, esos valores han quedado anclados en nuestro yo más profundo. ¿Cómo se explica?

Hay dos razones. Primero, si creemos que algo va a pasar, es más fácil que pase. De una manera u otra, nuestros comportamientos nos llevan allí. Es la profecía autocumplida: una crisis económica o matrimonial se puede amplificar de esa forma. Se nos dice y repite que nos espera un otoño muy duro. En ese caso, es fácil ahorrar para el futuro, ya que nos sabemos lo que va a pasar. Por lo tanto, la rueda de la economía gira con mayor lentitud. Consecuencia, la crisis es mayor. Lo mismo ocurre desde el ámbito matrimonial, laboral o social. Si alguien se encuentra quemado con su pareja, en el trabajo o con algún amigo, los comportamientos de los demás se perciben con más facilidad como negativos. En ese caso, si nos hacen un favor no lo tenemos en cuenta. Si nos hacen una puñeta, estábamos en lo cierto: el otro es un demonio.

Segunda razón; estaremos más pendientes de los efectos esperados. Por ejemplo, si se nos cruza un gato negro y unas horas después perdemos 20 euros, se ha confirmado lo esperado: la culpa es del felino. Sin embargo, si perdemos los 20 euros otro día nos fastidiamos y no le damos más vueltas.

La clave es la siguiente: la superstición afecta a la percepción de la realidad, no a la realidad misma. Estos matices son importantes: los políticos y los magos buscan orientar la percepción de las personas al foco que les interesa para lograr un efecto concreto.

Así mismo, llama la atención el efecto que tiene cada cultura en la superstición. Pensemos en el 666. Para nosotros, es el demonio. Para los chinos, es la fortuna. Es más, en este caso se considera que tener asociado el número 6 es un camino seguro hacia la felicidad. Se busca el 6 en el portal, el piso, la matrícula e incluso€.¡la fecha de nacimiento!

Sí, parece un absurdo. ¿Quién elige el día en el que nace? Bueno, el dinero arregla muchas cosas. Basta ir al funcionario de turno y pedirle que escriba en la partida de nacimiento el día elegido a cambio de un pequeño presente. Y ya está: hemos nacido el 6 del 6 de 1996.

Muchos deportistas no desean llevar el número 13 en su dorsal. Ángel Nieto siempre comentaba que en realidad había ganado 12 + 1 campeonatos mundiales de motociclismo. Claro que eso no afecta a todos: el jugador de baloncesto Marc Gasol, por ejemplo, lleva el 13 sin ningún tipo de problemas. Incluso algunos lo prefieren.

Profundizando en la argumentación, existen aspectos que conforman la suma de la cultura y la superstición. Muchos niños piensan que si se portan mal vendrá el coco para castigarle. Divertido, el significado de coco. Además de ser un dátil, es un producto financiero: contingentes convertibles (bonos que pueden llegar a ser acciones). Es un entrañable personaje de Barrio Sésamo. Es alguien muy inteligente. Es un monstruo que nos va a castigar si nuestro comportamiento no es adecuado. En fin, es la magia de las palabras.

Creemos que somos seres perfectamente racionales y tomamos nuestras decisiones después de procesar toda la información de la mejor forma posible. No todos reaccionamos igual: es cuestión de genética. Sin embargo, esa no es la diferencia principal. Pesa mucho más la cultura, nuestros prejuicios y el contexto.

Las supersticiones de los demás nos parecen ridículas. Sin embargo, no vemos las nuestras y en consecuencia, el 31 de diciembre dejamos para el mes de nuestro cumpleaños el grano de uva más sabroso y apetitoso. El caso más extremo: en una tribu de Indonesia se detectaron casos en los que un hechicero mandaba un mal de ojo y la persona afectada se quedaba tan preocupada que, de hecho, fallecía.

La cultura tiene más aspectos de interés. Avanza el verano, y después de duras horas de trabajo en la playa nos encanta que valoren nuestro bronceado. En China no es así. Muchas mujeres no llevan bikini; llevan el facekini. Es decir, se tapan la cara. Está mal visto ir moreno, ya que se asocia a pobreza y trabajos en el campo. Un viejo principio dice "trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti". Pues bien, no es adecuado. Veamos uno mejor. "No trates a los demás como te gustaría que te tratasen a ti. Pueden tener gustos distintos".

Economía de la Conducta. UNED de Tudela