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Vascos del Barça

Cómo son las cosas a veces. Quién nos iba a decir que el Alavés iba a ser algún día finalista de Copa y que tanto los hermanos de Bizkaia como los de Gipuzkoa iban a abjurar de su condición de corporativistas vascos para alinearse fervientemente con nuestro rival, en este caso el Barcelona. Ya saben, el éxito albiazul conllevaría que el Athletic -séptimo en la Liga- se quedase sin competición europea y que la Real -sexta- tuviera que jugar eliminatorias previas en la Europa League en vez de acceder directamente a la fase de grupos. En cualquier caso, a ambos les conviene que el Barça gane la final de la Copa, que la pierda el Alavés. ¿Se imaginan que, para más inri, la final se hubiese jugado en San Mamés como propuso Josean Querejeta? No quiero ni imaginarme la estampa de un público local, es decir rojiblanco, uniendo sus cánticos de ánimo con los culés, o sea, en contra del Alavés. O, todavía más surrealista, resignado a apoyar al hermano vasco aun a sabiendas de que el éxito albiazul es nocivo para sus propios intereses. Habrá que acostumbrarse a estas traiciones sentimentales entre nosotros. Como me dijo un aficionado de la Real, “prefiero que mi equipo tenga que disputar eliminatorias a que el Athletic juegue en Europa”. En fin, el fútbol es así.