Seguro que hay muchas cosas que Juanjo Mena hace bien, pero hay tres en las que es un maestro. La primera es ser director de orquesta. La segunda es reflexionar sobre la cultura en general y sobre lo que sucede en Álava en particular. La tercera, sin hacer ningún ruido, es dar ejemplo. Las instituciones que de una forma u otra tienen influencia directa en lo que sucede dentro del sector cultural de este sacro santo territorio, además de darle tanto merecido premio, deberían escucharle alguna que otra vez e incluso, así como locura, hacerle algo de puñetero caso. No sé si se acuerdan de una entrevista en este periódico hace un par de años cuando el maestro nos dijo que con el dinero gastado por los políticos en los dos proyectos fallidos de auditorio se podría haber garantizado el presente y el futuro de la cultura alavesa durante dos décadas. Más razón que un santo. Si quieren hablamos de Krea, de... Pero como el movimiento se demuestra andando, ahí le tienen dando otra lección a los partidos: el dinero que el Gobierno Vasco le da por un premio, a financiar la formación de una joven promesa de la música alavesa; el dinero que le da el Gobierno de España por el Nacional de Música, a apoyar proyectos con los coros infantiles de la provincia. Una lección tras otra.