Opino que, en general, es bastante saludable recordarse aquello de mal de muchos, consuelo de tontos cuando la vida nos tienta con breves momentos de satisfacción por el mal ajeno que, normalmente, solo hablan de nuestras propias miserias. Llámenlo karma o simple honestidad, qué más da. Y aquí estoy, recitando mis mantras para no descojonarme demasiado -reír por no llorar- con el último episodio idiota adosado al tema Brexit -asunto este último nada baladí- protagonizado por un político británico. Hay por ahí un tal Michael Howard, antiguo líder del Partido Conservador, que el domingo decidió darle un poco de alegría macarena al tema Brexit, derivada Gibraltar, otro capítulo que nos ha brindado grandes momentos de alta diplomacia mediática especialmente durante la canícula veraniega. “Hace 35 años que otra primera ministra hizo cruzar medio mundo a una fuerza militar para defender la libertad de otro pequeño grupo de británicos contra un país hispanohablante. Estoy absolutamente seguro de que nuestra primera ministra actual exhibirá el mismo aplomo a la hora de defender a nuestra gente en Gibraltar”. ¡Aupa ahí! Howard... cómo me ha recordado al momento Perejil, “al alba y con tiempo duro de levante...”.