Al rincón de pensar
Hace ya unos años, mis padres fueron a visitar a unos amigos, con una hija más o menos de mi edad madre a su vez de un chaval de unos tres o cuatro años que cuando se desmandaba era enviado al rincón de pensar. En mi lista de tareas a largo plazo tengo pendiente pillarle por banda a Daniel dentro de un tiempo para que me cuente así, en confianza y ya con el desparpajo rebelde de la adolescencia, en qué carajo pensaba en el rincón de pensar, pero eso es otra historia. Mis padres volvieron maravillados por los nuevos métodos pedagógicos. Pues algo así le ha debido de pasar a Iñigo Errejón en el Congreso de los Diputados. Concretamente, le han mandado del palco de primera, a la derecha del jefe, a la fila de atrás, desplazado del escaño por Irene Montero, corriendo mejor suerte que algunos de sus apoyos que han sido directamente enviados a la zona del gallinero. La fotografía es golosa, admitámoslo, y en el fondo lo sería menos si los protagonistas no se hubiesen empeñado en los últimos meses en ponerle tanta leña a la hoguera. Aunque quizá también no pase de anecdótica, pensando por contraste en el caso de otro portavoz de grupo, Antonio Hernando, que al contrario que Errejón continuó siéndolo, en este caso tras la defenestración de su líder. Cosas de la política.