publicábamos el viernes en la contraportada de este su periódico que un estudio llevado a cabo por la Universidad de Granada demuestra que realizar tareas domésticas como barrer, cocinar y fregar mejora la salud de los hombres obesos. Un trabajo basado en aspectos médicos -hablaba de prevenir enfermedades cardiovasculares o diabetes- pero que sin duda conlleva un indisimulado mensaje social de corte feminista. ¿Qué no? Imagínense que lo titulamos al revés: “Fregar, cocinar y barrer mejora la salud de las mujeres obesas”. Aquí sí que seguro percibirían una insoportable soflama machista, reconózcanlo. La centralita del periódico se colapsaría por las llamadas de protesta, abundarían airadas cartas al director y algún trabajador/a del Diario se llevaría un merecido rapapolvo por haber permitido que tan inasumible discurso encontrase acomodo en nuestras páginas. En fin, que enhorabuena a los autores del estudio por ser tan pedagógicos y alentar a los hombres a que trabajen en casa, aunque sea por su salud. Yo soy de los que pienso que el mundo está cambiando más rápido de lo que creemos y que el siglo XXI será dominado por las mujeres. Es cierto que todavía queda terreno por ganar en este sentido y mucho hijoputa suelto, pero ya verán, ya.
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