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Hechos alternativos y ‘1984’

Para los apocalípticos, algo bueno va a tener la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca: dicen que las ventas de 1984 de George Orwell se han disparado. Si al menos esto sirve para que leamos un poco, y 1984 nunca fue una mala elección, pues bienvenido sea. Dicen que buscamos en la obra de Orwell respuestas en un tiempo de incertidumbre y de aparente fin del orden mundial que hemos conocido, que la obra de Orwell viene a ser un moderno Nostradamus y que ese Ministerio de la Verdad en el que trabaja el protagonista del libro es demasiado tentador como paralelismo como para no echarle un vistazo en estos tiempos de posverdad o “hechos alternativos”, como los ha denominado estos días el equipo de Trump. Apenas una semana en la Casa Blanca ha sido suficiente para comprender que Trump no conoce el modo presidente, igual que nunca adoptó el modo candidato. Trump es Trump, un tipo peligroso. Peligroso porque lleva adelante sin tapujos la idea de que el fin -el suyo- justifica los medios, y la mentira, esos “hechos alternativos”, se eleva a categoría de arte, asumiendo no solo que son verdad sino que somos nosotros mismos los que hemos llegado a esa conclusión.