¿De qué va Trump? ¿Cómo es posible que haya sido elegido y, aún peor, cómo no ha sido todavía repudiado por los que se equivocaron al votarle? Una cosa es el populismo barato, hasta cierto punto asumible en campaña electoral, y otra bien distinta mantener e incluso acrecentar la esquizofrenia absoluta una vez llegado al poder. A ver, suponiendo que tenga derecho a construir un muro de 1.200 kilómetros en la frontera con México -que estaría por ver porque no es lo mismo ser mandamás de USA que dueño del mundo- ¿qué es eso de obligar al país vecino a pagar sus excentricidades? Otra muestra de intenciones alucinante: dice el muchacho que le parece bien recurrir a la tortura para sonsacar información a los presos. ¿Es que no hay leyes por encima de él? “Y si no pagas, no me reúno contigo”, le ha ladrado al presidente azteca. Ya sé que hay mucho postureo con gestores políticamente más correctos. Ya sé que se cometen injusticias con guante de seda y sonrisa de profidén. Pero que te den, Trump, a ti y a tu pueblo si sigue respaldándote en esta espiral de locura. ¿Saben qué? Me recuerda mucho a un tal Dmitry Piterman. Vitoria estuvo riéndole sus zafiedades hasta que se percató de que había venido al Alavés a robar. Casi nos deja sin club, ¿recuerdan?
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