Hay un capítulo de Los Simpson en el que Homer viaja al pasado gracias a una tostadora y, obviando todo lo que aprendimos con la saga de Regreso al futuro, no puede evitar alterar pequeños detalles que modifican drásticamente su presente hasta acabar convirtiendo la lluvia en donuts. Me pregunto si algo así habrá pasado, lo que quizá ofrecería una explicación razonable al panorama. A saber, el presidente de China erigiéndose en Davos en líder de la globalización y el nuevo presidente de EEUU encabezando el discurso proteccionista. Que estemos hablando de las economías del mayor país comunista del mundo y del país que pone rostro al capitalismo son solo, ya, detalles. Lo del proteccionismo está de moda, ahí está el Reino Unido. El Brexit ya no resulta tan sorprendente, lo sorprendente es más bien la falta de altura de miras de un David Cameron que convocó un referéndum pensando en sus intereses y en su partido. Luego pasa lo que pasa. Eso sí, como hay cosas que nunca cambian, los líderes europeos inmutables, modo Rajoy. No menos peculiar es ver al Kremlin defender al nuevo inquilino de la Casa Blanca y que éste se deje mientras ataca a la CIA y desprecia a la OTAN. No sé, el fin de una época o la posverdad o que alguien ha subido al Delorean y ha estornudado sobre un T-Rex.