Síguenos en redes sociales:

Entrenador Prigioni

no le busquen tres pies al gato. Ya lo he hecho yo y no hay más cera de la que arde. La insólita retirada de Prigioni no tiene nada que ver ni con el Baskonia ni con su presidente ni con su entrenador ni, por supuesto, con esa afición que tanto le idolatra. Ha sido, simplemente, el reconocimiento del error cometido al intentar prolongar su carrera más allá de lo debido. Prigioni se dio cuenta de que se había equivocado a los pocos días de ponerse a las órdenes de Sito Alonso. Ya no disfrutaba con los entrenamientos. Sufría demasiado, sobre todo mentalmente. Saturación absoluta después de décadas como jugador profesional para la que ya no existía remedio posible. Ni siquiera la opción de echar una última mano al equipo que le ayudó a crecer suponía una motivación suficiente para borrar esa perenne sensación de frustración. Por eso escribió esa carta en su cuenta de Twitter después del último entrenamiento. Por eso la lanzó al aire sin encomendarse a nadie, ni al club ni a su familia. No quería exponerse a que alguien le pudiera convencer de que resistiera un poco más, de que siguiera al menos un mes. Ni un día más, ni un minuto más... como jugador. Ahora bien, no duden tampoco de que ahora mismo comienza su carrera como entrenador. Y viene un gran entrenador, diría yo.