Viendo un poco el panorama, los problemas que los partidos políticos tienen para gestionar en sus vidas internas la convivencia-contienda de la democracia representativa y la democracia directa, me topo con una noticia que puede resultar una especie de tercera vía. En Chechenia, el líder local Ramzán Kadírov busca ayudante mediante un concurso televisivo: El equipo. Cuenta la crónica de La Vanguardia que el programa recuerda a afamados realities como Gran Hermano o Supervivientes, aunque la referencia más directa sería el formato The Apprentice, ideado por el que amenaza con convertirse en el gurú político de estos tiempos locos, Donald Trump. Así que ya en plan de perdidos al río, como dijo aquél, ¡viva el vino! Quizá no deberíamos descartar aplicar este tipo de formatos para desatascar el bloqueo político imperante, lo mismo da en su aplicación intrapartidos para elegir líder, como para elegir cargo público. A fin de cuentas, el formato conjugaría las dos grandes fórmulas de éxito en la televisión de nuestros días: reality+política. Podría ser un sustitutivo prime time de postcampaña electoral. Que el proceso negociador se va poniendo cansino, todos a la casa de Gran Hermano, nominaciones, votación vía SMS y expulsión.
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