Leo que la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (CEAPA) ha convocado una huelga de deberes para noviembre. La iniciativa forma parte de una campaña bajo el lema En la escuela falta una asignatura: Mi tiempo libre, con la que reivindican que “los deberes son un método de aprendizaje erróneo”, que “generan situaciones de desigualdad entre el alumnado” -explican que el tiempo, recursos económicos o cualificación académica de padres y madres incide directamente en la realización de las tareas de los alumnos-, que “sobrecargan al alumno” con jornadas semanales que pueden superar las 60 horas, que “vulneran los derechos del niño” al ir en contra de su derecho “al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad” y que “suponen una intromisión y una injerencia en la vida familiar y el tiempo de ocio”. Según un estudio presentado por CEAPA, el 20,24% de las familias cifra en más de dos horas diarias el tiempo que sus hijos e hijas dedican a los deberes y el 39,44% de los progenitores critica que los deberes colisionan con las necesidades de los chavales. Debate sugerente. Creo que en mis tiempos de estudiante me habría gustado que se convocara una huelga de deberes.