Será que me hago mayor, o que ya me hice mayor hace tiempo. No tenía ni idea de qué era eso de DIY que veía de vez en cuando por internet. Do it yourself, descubrí. Hágalo usted mismo, vaya. Lo que cualquiera de nuestros abuelos ha hecho toda la vida -léase arreglar unos pantalones largos del hermano mayor versión corta para el pequeño o transformar una estantería vieja en mesita de noche, por ejemplo- pero en inglés, que siempre mola más. En esta especie de epifanía hipster que dicen que vivimos, no sé si causa, consecuencia o simple cohabitación -ya será que la crisis nos ha empujado más a la reutilización-, el asunto DIY vive un gran auge. Lo que nunca imaginé es que acabaría leyendo que un hombre decidió operarse a sí mismo harto de las listas de espera. Graham Smith, británico e ingeniero de profesión, al parecer llevaba quince años con un trozo de nylon -resto de una cirugía anterior- en el abdomen. Y llevando al límite el concepto manitas, Smith contó con la ayuda de un amigo dentista que le facilitó instrumental que él mismo adaptó a sus necesidades. Las crónicas cuentan que la operación salió bien. No quiero ni imaginarlo, ni la escena ni la espera que convenció a Smith de su decisión. Por si acaso, el colegio oficial de cirujanos del Reino Unido se ha manifestado contra este tipo de prácticas.
- Multimedia
- Servicios
- Participación