La política española ha entrado en una nueva subfase dentro del impasse de ya más de ocho meses en el que lleva instalada. Toca ahora llenar el tiempo hasta la noche del 25 de septiembre, a la espera de que las urnas en Euskadi y Galicia muevan algo el tablero político español y obren el milagro de librarnos de unas terceras generales. Y en esta subfase parece que en el arranque de campaña Mariano Rajoy puede haberse anotado una nueva victoria. En la batalla de los sondeos que se han publicado en las horas previas al inicio de las campañas vasca y gallega, especialmente el del CIS pero también el de EITB Focus, los augurios demoscópicos -ya veremos si luego se cumplen- hablan de una mayoría absoluta popular en Galicia, un empate técnico entre los socialistas gallegos y En Marea y ambos coinciden en prever que el PSE pierda la mitad de su actual representación en el Parlamento Vasco. Tres datos que a quien tienen que estar causando un dolor de cabeza es a Pedro Sánchez, en la medida en que ese debilitamiento pueda alimentar a esas voces internas en el PSOE que no aprueban la estrategia de Sánchez y que, hasta ahora, no han pasado de la crítica pública. Ya veremos quién gana la batalla de la resistencia, que a este paso puede ser la definitiva.