Digo Diego... y vuelvo a decir digo. Vamos a ver. Primero, la Junta de Portavoces le dio una ración de rodillo al PP en el Congreso para aprobar la comparecencia en Pleno de Luis de Guindos para que explicara el Soriagate fase Banco Mundial. Con la colleja todavía caliente, Ana Pastor se reunió con la Mesa y se buscó un engranaje en el Reglamento para bloquear la convocatoria del Pleno urgente y derivar la comparecencia a comisión -por cierto, convocada para hablar de tema presupuestario-, tal y como deseaba el PP. La oposición se le echó encima. “Cacicada”, clamó el PSOE seguido por el resto de la variadísima Cámara Baja. Así que, a última hora de la tarde del jueves, salió Alicia Sánchez-Camacho para dejar claro que se había malinterpretado a la presidenta del Congreso, claro que comparecerá el ministro como ha aprobado la Junta de Portavoces, faltaría más. Quedamos a expensas de la agenda del señor ministro, vino a decir. Hasta el Consejo de Ministros de ayer, cuando Soraya Sáenz de Santamaría tuvo que recordar que a este Gobierno en funciones permanente lo de dar explicaciones en el Pleno va a ser que no. El asunto, si recuerdan, sigue en el Constitucional desde que lo llevara en la anterior minilegislatura Patxi López. Total, que a esta hora, De Guindos ha esquivado el Pleno.
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