el paro vuelve a subir. 2.231 personas más sin empleo en España que engrosan la lista hasta los 4.152.986. Una barbaridad, una demostración más de que la recuperación anunciada con tanta insistencia por los gobernantes en funciones no es sino una filfa, pura propaganda sin consistencia ni base alguna de verdad. El peor febrero de los dos últimos años, aunque eso es lo de menos. Lo de más es seguir disimulando y vendernos como positivo que la precariedad y el empobrecimiento de la mayoría es lo mejor que nos podía pasar. En realidad, da igual que el paro suba o baje en las cantidades en las que nos movemos. A este ritmo, harían falta décadas hasta enjugar la desgracia de esos cuatro millones y pico de desempleados. Lo de ahora son más bien oscilaciones inherentes a sucesos puntuales como el precio del petróleo, la Navidad, las rebajas, la campaña de la aceituna, de la uva o de si hace bueno en verano. En absoluto son cifras dependientes de las decisiones políticas. Lo único que se ha conseguido, ya digo, es ensanchar la mancha de la miseria colectiva y eternizar así el círculo vicioso del bajo consumo, la consiguiente merma de producción y la inevitable inviabilidad de muchas empresas, o sea, más destrucción de empleo. ¿Y los políticos? Pues eso: bla, bla, bla...