No tengo ni idea de lo que va a pasar con las negociaciones entre los partidos que están intentando formar un nuevo gobierno. A estas alturas, desconfío de lo que dicen y hacen todos sus dirigentes, porque no sé si se trata de imposturas, de verdades o de guiños a sus respectivas galerías de votantes, que sufren, es un decir, el día a día, y algo ocurre todos los días desde que se celebraron las elecciones el pasado 20 de diciembre. Si ayer parecía que el PSOE estaba dispuesto a lograr un gobierno de izquierdas con las fuerzas más progresistas, hoy la impresión es la contraria: diríase que el socialismo español mira más hacia el centro-derecha mientras suma y resta para cuando llegue el día de la investidura, a ver si le salen las cuentas. Y siempre, al fondo del paisaje, se adivina un nuevo escenario electoral, que es la manera cursi de decir que podríamos volver a tener elecciones en el plazo de unos meses, lo cual no es ni malo ni bueno: tan solo es una posibilidad. Si llegáramos al punto de tener que volver a votar, más allá de las encuestas que apuntan a que no habría grandes cambios, pido desde este pequeño espacio que se ahorren la campaña y votemos sin más preámbulos: a los partidos les saldría más barato, y a los votantes mucho más. Gracias anticipadas.