Haciendo balance de la sesión constitutiva de las Cortes, me quedo con un titular: “Ya puede disolverse el Parlamento”, artículo publicado por El País. Eso que Diego, el chaval de Carolina Bescansa, se empeñó por unas horas en hacernos olvidar el espectáculo habitual de la política patria. Muy muy fan del diputado/a que, en un alarde de..., bueno, en un alarde, le votó como candidato a la Presidencia del Congreso. Diego, el tercer candidato con más votos, arrollando al PP y sin ni siquiera haber pasado por las urnas. Solo por los grandes memes que nos regaló en redes sociales y los juegos de palabras que nos ha permitido a la canallesca para las crónicas mereció la pena su visita al hemiciclo. En cuanto a la reivindicación o al postureo, elijan, yo diría que un poco de todo; pero el mero hecho de la magnitud del escándalo que se ha organizado demuestra el camino que nos queda por recorrer en materia de conciliación, casi todo. Ahora, como en la EGB teníamos clase de Religión y se me quedó aquello de a Dios rogando y con el mazo dando, sugeriría a la diputada de Podemos menos fotos y más registrar y sacar adelante leyes. Eso si antes no se cumple la profecía del mencionado titular y nos marcamos otras elecciones. A algunos se les ve con ganas...