primer acuerdo de la legislatura: colocar a Patxi López en la poltrona más grande del Congreso y repartirse vicepresidencias y secretarías entre PP, PSOE y Ciudadanos. Línea roja de Podemos: que se le concedan cuatro grupos parlamentarios en la Cámara para hablar más y cobrar más. O sea, los cuatro partidos más votados en las últimas elecciones jugando a las sillas y negociando poder y dinero. Lo de siempre, vamos. No ha pasado ni un mes desde aquella campaña electoral en la que se nos ofrecía regeneración democrática y atención máxima a los problemas de la gente. La ciudadanía ya se ha vuelto a quedar en segundo plano nada más acudir al llamamiento de los partidos, viejos y nuevos. Apenas unas semanas después, ya se están repartiendo el pastel. Ni una alusión, aunque fuera por disimular, a las necesidades de las personas, que ahí siguen por mucho que se pongan o no de acuerdo los políticos. No hay medidas anticrisis, no hay pactos sociales, no hablan de nosotros. Eso queda para más adelante porque lo urgente, según ellos, es decidir quién ocupa cada silla, cada puesto, cada sueldo, cada dieta. Lo demás es secundario, al menos de momento. Ya sé que no me entero, que no entiendo cómo funciona esto... Aun así, mi desazón es creciente.