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Mesa de redacción ¡Partida!, por Iñigo Muñoz

AÚN sigo impresionado. La imagen que ayer ilustraba la portada de este y otros diarios era una misma. Cinco señores. Cinco trajes. Cinco corbatas. Cinco lehendakaris juntos, porque una vez que eres lehendakari, lo eres toda la vida, aunque ya no vivas en el chalé de los Ajuria. ¡Concho! Les confieso que dada mi naturaleza zumbona imaginé diferentes posibilidades de justificar el encuentro y el posado fotográfico: una cita a ciegas de trío y pareja (lo dejo a su capricho), una cita obligada con datos de los respectivos seguros de por medio y la culpa fue tuya porque no sabes usar el intermitente (por cierto, ¿conducen los lehendakaris o los conducen?), una cita prometedora para jugar al mus en cuanto se vayan los de las fotos o una cita política para asistir al homenaje del Parlamento Vasco al primer lehendakari, que lo fue con el dictador ya dictando, disparando y prohibiendo, que es lo que más le gustaba hacer al generalito. Esta última posibilidad parece la más forzada de todas, lo sé, pero quería completar una serie de cuatro y algo más tenía que añadir. El caso es que la que me gusta es la tercera: una partida de mus, con las corbatas echadas hacia atrás y la camisa semidesabrochada, unas copas sobre la mesa y un encimero porque no salen las cuentas. Son cinco y uno tiene que cumplir el papel de quien observa en silencio, vacía ceniceros si hace falta y acerca los vasos a la mesa. Les dejo hacer las parejas, que tiene su miga, y decidir quién es el encimero.