LE estoy dando vueltas al tema del yate del rey, ya saben, el Fortuna que le donaron un grupo de empresarios baleares. En un remake de losientomeequivoquénovolveráocurrir, S.M. ha decidido endilgar el artefacto de hecho y de derecho a Patrimonio Nacional, que además de campechano él es muy austero. La donación costó en su momento unos 18 millones de euros. Según se ha publicado estos días, su mantenimiento anual asciende a 1,8 millones y llenar el depósito, a 25.000 euros, a escote entre todos. Y resulta que los empresarios donantes reclaman que se les devuelva el yate, que ellos lo donaron para que el rey y su prole salieran en las revistas y les hicieran propaganda para atraer turismo oiga. Donar, "traspasar graciosamente a otra persona algo o el derecho que sobre ello tiene" (DRAE). En derecho, donación es "un acto de liberalidad por el cual una persona dispone gratuitamente de una cosa en favor de otra, que la acepta" (Código Civil). Preguntas que me surgen. ¿Las donaciones son préstamos? ¿Cabe pensar que los donantes compensen al erario público los gastos de uso y mantenimiento en la medida en que, al parecer, la donación -cuyo uso y disfrute ha sido exclusivo del jefe del Estado- tenía un objetivo publicitario cuyos réditos económicos habrían sido, de haberlos, privados pero financiados, en buena medida, a cargo del Estado? ¿Es ética y/o estética una transacción de este estilo entre un jefe de Estado y un grupo de empresarios? O Fortuna, velut luna, statu variabilis... ("Oh Fortuna, como la luna, variable de estado"). Y pónganle música de Orff, que no soluciona nada pero suena mejor.
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