El Reino Unido viene registrando en los últimos años una ola de violencia, instigada por la extrema derecha a través de las redes sociales para movilizar masas y criticar la política migratoria del Gobierno británico que ahora se ha trasladado a Belfast tras el intento de decapitación de un ciudadano norirlandés por parte de un sudanés, que ya ha sido acusado y permanece detenido.
La policía antidisturbios se vio obligada en la madrugada del miércoles a utilizar cañones de agua en Glengormley, a unos 13 kilómetros al noroeste de Belfast, para contener a los alborotadores, que lanzaron de forma continua todo tipo de objetos contra las fuerzas del orden, mientras que fue incendiado un vehículo del Departamento de Infraestructura.
Los jóvenes violentos, casi todos vestidos de negro y con el rostro tapado para no ser identificados, también incendiaron algunos contenedores de basura en la capital norirlandesa e incendiaron viviendas donde se alojaban migrantes o solicitantes de asilo. En total, 12 policías resultaron heridos y otras 16 personas fueron arrestadas en esta segunda noche de "vandalismo racista", como lo definió el ministro británico de la provincia, el laborista Hilary Benn.
Por su parte, la vice primera ministra de Irlanda del Norte, Emma Little-Pengelly, dijo, en declaraciones a la BBC, que si bien algunos manifestantes pacíficos tienen preocupaciones legítimas, otros parecen decididos a provocar "violencia, vandalismo y desorden". "Esto es absolutamente inaceptable y, por supuesto, nos hemos unido para exigir que esto cese de inmediato", apuntó.
Bulos en redes
El atacante sudanés, Hadi Alodid de 30 años, está acusado de intento de asesinato por el ataque con cuchillo contra Stephen Ogilvie, de 40 años. En un vídeo que ha circulado por las redes sociales se podía ver a Alodid en el suelo encima de Ogilvie tratando de seccionarle el cuello.
La familia de Ogilvie, que se encuentra hospitalizado en estado estable aunque ha perdido un ojo, emitió un comunicado en el que mostraba su indignación por los disturbios y reclamaba que se dejara de compartir "información falsa en las redes sociales" sobre el ataque que lo único que hacen es alimentar la violencia y la crispación.
"Tenemos muchos inmigrantes que hacen una contribución sumamente valiosa a nuestro país, incluso en nuestro sistema de salud y en el sector de la hostelería, y dependemos de ellos para que nuestro país funcione. No queremos que esta terrible tragedia se utilice para dividir a la gente ni para avivar la hostilidad; no hagan esto en nombre de nuestro ser querido, ya que no compartimos los mismos valores", indicó la familia en su mensaje, insistiendo que la única protesta que tiene cabida es la pacífica.