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Los nacionalistas del SNP acarician la victoria en Escocia

La posibilidad de un referéndum de independencia vuelve al centro del debate

Los nacionalistas del SNP acarician la victoria en EscociaE. P.

El Partido Nacional Escocés (SNP) afronta la recta final de la campaña como claro favorito para imponerse en las elecciones al Parlamento de Edimburgo del 7 de mayo, un resultado que volvería a situar en el centro del debate la posibilidad de un nuevo referéndum de independencia.

Los sondeos sitúan al SNP como primera fuerza, aunque sin consenso sobre si logrará la mayoría absoluta en una cámara de 129 escaños.

El ministro principal de Escocia, John Swinney, ha centrado su mensaje en movilizar al electorado independentista vinculando el resultado a la posibilidad de un nuevo referéndum de autodeterminación.

"El pueblo de Escocia tiene derecho a decidir su futuro, y la forma de lograrlo es repetir lo que hicimos en 2011", la fecha de las elecciones en que su partido logró la mayoría absoluta, dijo Swinney.

Sin embargo, el contexto político y legal difiere del precedente que permitió el referéndum de 2014 (que perdieron los independentistas), una consulta que fue posible tras la mayoría absoluta lograda en 2011 bajo el liderazgo de Alex Salmond, fallecido en 2024.

En 2022, el Tribunal Supremo británico dictaminó que el Parlamento escocés no puede convocar unilateralmente una nueva consulta, lo que deja la decisión en manos del Gobierno central de Londres, que mantiene su negativa.

El experto en sondeos electorales, John Curtice, advierte de que el reto del SNP va más allá de la consulta: "El verdadero desafío no es tanto si puede celebrar un referéndum, sino lograr que el apoyo a la independencia esté claramente por encima del 50%", dijo y añadió que un eventual gobierno en minoría en Londres podría abrir margen de negociación, ya que "la historia sugiere que en esas circunstancias los políticos acaban llegando a acuerdos".

Fragmentación y pugna por el segundo puesto

Pero en este 2026 se plantea una nueva circunstancia: el auge en Escocia, como en toda Gran Bretaña, del partido populista Reform UK, que está alterando el equilibrio electoral al dividir el voto antiindependentista, y de este modo, paradójicamente beneficiar al separatismo.

Según el analista Mark Diffley, Reform podría obtener entre 15 y 20 escaños en el parlamento escocés, principalmente a costa de laboristas y conservadores: Reform puede carecer de apoyos suficientes para ganar circunscripciones —razona—, pero "sí tendrá suficientes apoyos como para facilitarle las cosas al SNP", explicó.

La pelea por la segunda posición entre laboristas y Reform sigue abierta. "Es difícil saber quién quedará segundo; está muy igualado", añadió Diffley, quien por otro lado añade que es muy difícil que los partidos que queden tras el SNP sean capaces de articular una alianza antinacionalista en el caso de que el SNP no obtenga la mayoría absoluta.

Descontento y relato político

La campaña ha estado marcada por el malestar ciudadano por el coste de la vida y el estado de los servicios públicos, especialmente la sanidad.

Sin embargo, buena parte de ese descontento se dirige hacia el Gobierno británico, un marco que el SNP utiliza para reforzar su discurso a favor de mayores competencias, eludiendo así su propio papel como partido gobernante en Escocia desde 2007. La oposición en la cámara escocesa le acusa, por el contrario, de eludir sus responsabilidades.

Gales y un posible giro histórico

El auge del nacionalismo no se limita a Escocia: en Gales, Plaid Cymru aparece en los sondeos disputando el primer puesto, en algunos casos junto a Reform, en un escenario igualmente fragmentado.

Su líder, Rhun ap Iorwerth, ha planteado los comicios como una pugna directa para evitar que la formación populista encabece el Parlamento galés.

Las encuestas apuntan a que Plaid podría necesitar apoyos externos o una coalición para formar gobierno. De confirmarse ese escenario, sería la primera vez que tres territorios del Reino Unido —Escocia, Gales e Irlanda del Norte— cuentan simultáneamente con ejecutivos encabezados por fuerzas nacionalistas.

A dos días de las elecciones, el resultado definirá el equilibrio de fuerzas en Escocia y la evolución del debate territorial en el Reino Unido.