La renovada agenda de colaboración entre las administraciones de los presidentes de EE.UU. y México, Donald Trump y Claudia Sheinbaum, parece estar arrojando resultados tangibles en la lucha contra la crisis del fentanilo y el desmantelamiento de las estructuras financieras del crimen organizado, marcando una tendencia a la baja en la mortalidad por consumo de drogas en territorio estadounidense.
El embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, anunció un hito en la estadística de salud de su país al asegurar que, "para finales de 2025, en el primer año de la Administración del presidente Donald Trump, las muertes por sobredosis en EE.UU. disminuyeron un 35% en comparación con el pico de 2023".
Aunque el diplomático no detalló la cifra exacta de fallecimientos de aquel año de referencia, basó sus declaraciones en datos preliminares de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). A través de un mensaje en redes sociales, Johnson vinculó directamente esta mejoría con el desmantelamiento operativo de los cárteles del narcotráfico y los trabajos de cooperación bilateral, subrayando que este progreso "salva vidas y fortalece la seguridad compartida" a pesar de que "aún queda mucho trabajo por hacer".
México reitera su soberanía
A pesar de los avances reportados por la Casa Blanca, la relación se mantiene bajo una premisa innegociable para el Gobierno mexicano: la presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado en diversas ocasiones que, si bien la cooperación es estrecha y necesaria, esta debe ejecutarse bajo un marco de respeto a la soberanía y sin subordinación. Esta postura se ha manifestado con claridad ante las propuestas de Washington para permitir el ingreso de tropas estadounidenses a territorio nacional con el fin de combatir directamente a los grupos criminales. Sheinbaum ha rechazado tajantemente dichas iniciativas, defendiendo que las operaciones contra el crimen organizado en suelo mexicano corresponden exclusivamente a las autoridades locales, limitando la participación extranjera a la coordinación en áreas de inteligencia y seguridad.
El éxito de este modelo de seguridad compartida tuvo un ejemplo de alto impacto recientemente con la captura y muerte en febrero del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho. El operativo militar, que terminó con la vida de uno de los narcotraficantes más buscados por ambos países, contó con información estratégica proporcionada por las agencias estadounidenses, lo que ha intensificado el debate sobre la eficacia de la coordinación técnica actual.
De manera paralela a los anuncios de seguridad, la batalla contra el crimen se libra también en el terreno financiero. El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México, Édgar Amador Zamora, sostuvo una reunión clave este martes con su homólogo del Departamento del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent. El encuentro tuvo como objetivo prioritario fortalecer el intercambio de información para frenar el lavado de dinero y las operaciones con recursos de procedencia ilícita. Según informó la dependencia mexicana, ambos funcionarios dialogaron sobre la integridad de los sistemas financieros y abordaron otros temas estratégicos como el Plan de Acción sobre Minerales Críticos y diversos asuntos regionales de interés mutuo.
La Secretaría de Hacienda enfatizó que este diálogo constructivo "se basa en el respeto irrestricto a la soberanía de México", garantizando que la cooperación no menoscabe las facultades de decisión que corresponden al Estado mexicano. Este compromiso adquiere una relevancia especial dado que el escrutinio internacional sobre el país ha crecido, especialmente tras la designación de los grupos criminales mexicanos como organizaciones terroristas por parte del presidente Donald Trump. En este contexto, México reafirmó recientemente su compromiso ante el Grupo de Acción Financiera Internacional para combatir el financiamiento al terrorismo, buscando blindar el bienestar del sistema financiero internacional.