Se han juntado dos circunstancias que están haciendo que esta semana esté siendo de lo más entretenida en nuestro querido templo del cortado mañanero. Por supuesto, muchos de los viejillos están ejerciendo de Niñeros de Plata unas vacaciones más. Lo pongo en mayúsculas porque los interfectos han decidido llamar así a la empresa sin ánimo de lucro que quieren oficializar ante el Gobierno Vasco. Pero esta vez, los aitites han decidido sacarle provecho a este enésimo paréntesis en la agenda educativa de sus descendientes. Resulta que somos varios los habituales del local que llevamos días sufriendo múltiples llamadas comerciales casi a cualquier hora para vendernos precios más bajos en la luz, el gas, el teléfono... Y como los abueletes se pierden muchas veces en estas cosas y no se fían, han creado con los nietos y las nietas que ya se saben manejar con los móviles un puesto de control con base en el bar. A cambio de un no parar de batidos, colaslocas, mostos y demás, ellos y ellas se han convertido en un muro de contención que recibe, clasifica y gestiona lo que venimos recibiendo los que nos hemos prestado a esta versión física de la Lista Robinson. Hasta ahora, hemos comprobado que ningún teleoperador ha conseguido traspasar la frontera infantil. Casi nos va a dar pena que vuelvan a clase.
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