Desconozco si Paolo Galbiati será el entrenador del Baskonia la próxima temporada y los planes del club con el banquillo. En el deporte profesional lo que hoy es blanco mañana es negro y lo que suceda en las series finales por el título también puede repercutir en el futuro del italiano. Únicamente tengo claro que, en el caso de que el veredicto sea contrario a su continuidad, desde las altas esferas deberán explicarlo muy bien a la masa social. Sería una medida altamente impopular prescindir de un técnico con el que la plantilla ha mantenido tan buena química y al que poco se le puede reprochar a nivel de resultados. Ganó la Copa del Rey en unas condiciones precarias y acaricia el segundo puesto de la ACB, algo nada desdeñable viniendo el Baskonia de donde viene en los últimos años. En esta Euroliga repleta de cocos que derrochan ingentes cantidades de dinero ya es entendible ver al equipo lejos de la zona noble. La retrasada posición azulgrana se corresponde con uno de los presupuestos más bajos de una competición en la que mirar de tú a tú a los grandes transatlánticos se ha convertido tristemente en una quimera. Sin conocer interioridades respecto a su forma de ser o el trato hacia el jugador, se percibe alguien con carisma y muy válido por sus conocimientos.