¡Virgen santa! Sí que se han hecho largas estas fiestas navideñas. Parece que fue hace meses cuando el soniquete del Gordo anunciaba la llegada de estas fechas tan señaladas en un calendario que acabamos de renovar... Y solo han pasado unos días. ¡Pero qué días! Entre celebraciones, festejos, obligaciones propias y generales, una pizca de socialización y otra de imposición, al final he tenido que apañarme otra agenda solo para poder cumplir con un calendario de actividades propio de un responsable institucional, con el agravante de no serlo. Hacía eones que no había deseado con tanta pasión el regreso de las rutinas de las que me quejo absolutamente cada día del resto del año. El trabajo, la casa, la familia... Todo reglado y pautado con antelación y puntualidad, para hacer que el suplicio sea lo que se pretende, pero de forma ordenada, para sufrir solo lo justo, y por desgaste, que es de lo que se trata. En fin, ya pueden comprobar que las semanas de buenos deseos se han terminado, al menos, en esta pequeña esquina literaria y que el que escribe y suscribe estas cuatro letras regresa como acostumbraba, cenizo y pesimista, pero con una sonrisa en la boca. De aquí en adelante, ya solo queda un año para volver a disfrutar de la Navidad. Ánimo.
- Multimedia
- Servicios
- Participación