Adiós al calor: el método casero de la toalla húmeda para refrescar tu casa en días de bochorno
Para usar este truco en verano, basta con tener a mano un ventilador y una ventana, siguiendo el principio de la refrigeración por evaporación
El calor de verano es una época en la que, como es de costumbre, conviene contar con herramientas y dispositivos con los que refrescarse. Más allá de los típicos ventiladores, por ejemplo, existen técnicas que se pueden aplicar para controlar la temperatura corporal sin mucho esfuerzo. Una de ellas, todo un clásico, es el truco casero de la toalla húmeda.
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La técnica de la toalla y su efecto
Este método consiste en humedecer una toalla limpia con agua fría, después escurrirla bien y luego ponerla sobre la rejilla de un ventilador o delante de una ventana con corriente de aire. Al pasar la corriente por el tejido, el agua se evapora y absorbe todo el calor del entorno.
Eso sí, la toalla debe ser de algodón o algún otro tejido, de tamaño medio para que no bloquee el flujo del aire. Asimismo, se debe mojar pero sin empapar, de modo que no gotee y sunga un riesgo eléctrico.
Y no solo eso: debe humedecerse cada una o dos horas, cuando se haya secado. Por ello, hay que colocarla sobre un ventilador o cerca de una ventana abierta, para asegurar en todo momento una correcta circulación del aire y estabilidad del soporte.
Sus efectos no tardan en notarse: la temperatura corporal puede bajar entre dos y cuatro grados de media. Por lo tanto, es una buena opción, económica y sin gastar electricidad, para templar el cuerpo del organismo.
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¿Cómo usar este método casero?
Por otro lado, este truco funciona mucho mejor en lugares con clima seco y por la noche, justo cuando la temperatura exterior baja o hay ventilación natural. En estas condiciones, la evaporación es mayor y hay más sensación de frescor.
No obstante, en zonas con humedad o en épocas de noches tropicales es un proceso que no conviene aplicar, puesto que no resulta efectivo. Incluso, en ocasiones, podría aumentar la sensación de bochorno al acumular vapor de agua en el aire.
También hay que tener cuidado para controlar el nivel de humedad dentro de la casa, de forma que se pueda: todo con el objetivo de evitar condensación, moho o problemas respiratorios en personas sensibles.
Pura física para refrescarse
Es importante destacar que este proceso se cumple por el principio de la refrigeración por evaporación. El agua, al cambiar de estado líquido al vapor, necesita energía térmica, haciendo que el flujo del aire se enfríe
A pesar de que es un mecanismo que no sirve para sustituir los sistemas de climatización, ayuda a mejorar la sensación térmica en zonas reducidas, al igual que en situaciones de calor moderado.
Alternativas efectivas a este método
Una de las mejores opciones que existen para aguantar el calor en la vivienda es bajar las persianas o usar cortinas gruesas para poder frenar la radiación solar directa en días de bochorno.
Otro recurso que ayuda es apagar electrodomésticos innecesarios que puedan generar calor de más, así como cocinar en horas más frescas y no abusar del uso del horno.
En cuanto a la ropa y el material, conviene apostar por prendas con tejidos cómodos y que regulen la temperatura del cuerpo, sin tener que usar aire acondiconado ni ningún otro electrodoméstico en verano.
