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Hacia una minería más sostenible: cálculo de la huella de carbono

Medir la huella de carbono de nuestros servicios y productos es el primer paso para poder reducir las emisiones y contribuir de esta manera a la lucha contra el cambio climático.

Hacia una minería más sostenible: cálculo de la huella de carbonoANDREA YRAZU

Se entiende por huella de carbono de una organización la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) provenientes, por efecto directo o indirecto, de la actividad de dicha organización. De igual modo, la huella de carbono de un producto es la totalidad de los gases de efecto invernadero que se han generado de manera directa o indirecta para la producción del bien que se esté calculando, en nuestro caso se calcula las emisiones de CO2 por tonelada de árido.

Como es bien sabido, los gases efecto invernadero son aquellos que se encuentran en la atmósfera y que retienen parte de la radiación infrarroja que emite la Tierra tras ser calentada por el sol, reteniendo la energía en la atmósfera y creando así un efecto de calentamiento.

Aunque son gases presentes en la atmósfera y no contaminantes, en los dos últimos siglos ha aumentado su concentración como consecuencia de la actividad humana, especialmente de la quema de combustibles fósiles, provocando un calentamiento global y multiplicando la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos y adversos (sequías, inundaciones, etc..).

Este hecho ha llevado a una serie de compromisos internacionales por los cuales los Estados que los suscriben están obligados a calcular sus emisiones y establecer las actuaciones para reducir sus emisiones.

Una de las canteras de Sainsa

Los gases de efecto invernadero en la industria de los áridos

Los gases de efecto invernadero (GEI) directo que se estiman en el Inventario de Emisiones de GEI por fuentes antropogénicas son: dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O), hidrofluorocarburos (HFC), perfluorocarburos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6). De todos ellos, el más abundante en general, y en particular en el caso de la industria de los áridos, es el dióxido de carbono, estimándose que es el responsable de aproximadamente tres cuartas partes de las emisiones.

El cálculo de la huella de carbono es una herramienta imprescindible para reducir las emisiones, mejorar los procesos productivos, y en definitiva ser más eficientes

Por este motivo es el cálculo de la huella de carbono, o cálculo de las emisiones de CO2 la herramienta más utilizada para poder realizar actuaciones encaminadas a la reducción de estos gases.

El Real Decreto 214/2025, de 18 de marzo, por el que se crea el registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción de dióxido de carbono establece la obligación del cálculo de la huella de carbono y de la elaboración y publicación de planes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para determinadas empresas.

El compromiso ambiental voluntario del Grupo SAINSA

En el caso de las empresas del grupo SAINSA, ninguna de ellas está obligada por la legislación vigente, ni estatal ni autonómica, a calcular la huella de carbono ni a elaborar planes de reducción de emisiones de gases de efectos invernadero o de compensación.

Las empresas dePara calcular la huella de carbono se ha utilizada la herramienta expresamente diseñada para la actividad de extracción de áridos, teniendo en cuenta los consumos eléctricos y de combustibles en los centros de trabajo, maquinaria y vehículosl grupo SAINSA asumen que el cálculo de la huella de carbono es una herramienta imprescindible para reducir las emisiones, mejorar los procesos productivos, y en definitiva ser más eficientes

No obstante, y convencidos de que el cálculo de la huella de carbono es una herramienta imprescindible para reducir las emisiones, mejorar los procesos productivos, y en definitiva ser más eficientes, tenemos como objetivo ambiental a partir del año 2025 el cálculo sistemático con periodicidad anual de la huella de carbono de sus plantas de áridos, por tonelada de árido.

Además, el conocimiento de nuestra producción de CO2 por tonelada de árido permitirá incorporar este dato al cálculo de la huella de carbono de aquellas infraestructuras y construcciones en las que se haya utilizado material procedente de nuestras canteras, permitiendo un conocimiento más preciso de su huella de carbono y su trazabilidad.

El resultado obtenido es de 2,80 kg de CO2 emitidos por tonelada de árido producido, siendo la media de emisión de CO2 por tonelada de árido de 4,48 kg CO2/t

En el caso de nuestras plantas de áridos las principales fuentes de emisión de GEI provendrán, en primer lugar, del combustible usado en la maquinaria de arranque del material y posterior traslado hasta la planta; de la electricidad o combustible usado en las plantas de tratamiento donde se tritura el material y por último del combustible utilizado en el traslado del material hasta su puesta en el mercado.

Es importante tener en cuenta, que en el caso de los áridos las fuentes de producción no suelen estar demasiado alejados de los puntos de consumo, ya que. debido a su elevado peso, el transporte a puntos distanciados encarece fuertemente el producto.

Para calcular la huella de carbono se ha utilizada la herramienta expresamente diseñada para la actividad de extracción de áridos, teniendo en cuenta los consumos eléctricos y de combustibles en los centros de trabajo, maquinaria y vehículos.

Resultados: Eficiencia por debajo de la media del sector

El resultado obtenido es de 2,80 kg de CO2 emitidos por tonelada de árido producido, siendo la media de emisión de CO2 por tonelada de árido de 4,48 kg CO2/t según los datos obtenidos al hacer la Declaración Ambiental de Productos del sector de los áridos, en el año 2021.

Actualmente calculamos nuestra huella de carbono con periodicidad anual, aunque la calculadora de huella de CO2 que utilizamos nos permite realizar un control con la periodicidad que deseemos, con el fin de detectar posibles desviaciones, si las hubiera, lo antes posible y estudiar y proponer las medidas preventivas y correctoras oportunas.