En 2023, Acideka emitió el equivalente a 4.539 toneladas de CO₂ en su planta de Lantarón. Era el coste energético de producir química industrial de la manera convencional. Es decir, con calderas de gasóleo y con dependencia total de la red eléctrica. Este mes, la empresa inaugura oficialmente la transformación de esa planta.

Desde diciembre de 2025, Acideka opera una instalación fotovoltaica que cubre parte de su demanda eléctrica y vierte excedentes a la red. Los datos acumulados de la plataforma iSolarCloud (que gestiona la propia de la empresa) cifran la reducción en 380,44 toneladas de CO₂ desde su puesta en marcha, el equivalente a plantar más de 20.000 árboles.

Electricidad propia

La instalación, en proceso de commissioning o puesta en marcha desde finales de 2025 en colaboración con NetOn Power, cuenta con más de 6.500 módulos fotovoltaicos bifaciales capaces de captar radiación por ambas caras. Con una potencia instalada de 2,13 MWp, el sistema gestiona en tiempo real la carga en función de la generación disponible, la demanda y el precio de la electricidad, vertiendo excedentes a la red cuando la producción supera el consumo.

En los casi seis meses que lleva operativa, se calcula que ha logrado una reducción de 380,44 toneladas de CO₂, lo que equivaldría a 154,16 toneladas de carbón ahorradas. El proyecto contempla una segunda fase con una potencia de 2,4 MWp adicionales.

Planta fotovoltaica de Acideka dedicada al autoconsumo de la planta de Lantarón Cedida

Vapor sin gasóleo

Para Acideka, la electricidad era solo una parte del problema. La otra era la generación de calor. La producción química necesita vapor continuo y estable y, hasta ahora, ese vapor venía de calderas alimentadas con gasóleo.

La planta cuenta ya con un sistema de almacenamiento térmico mediante sales fundidas, el ThermalBox®, desarrollado por la compañía Build to Zero. El sistema transforma energía eléctrica renovable en calor almacenable a temperaturas de hasta 400 °C, capaz de mantener el suministro térmico incluso en ausencia de radiación solar. Con una capacidad de generación de vapor a 8 bares de presión, cubrirá el total de las necesidades térmicas de la planta.

El resultado proyectado es el ahorro de más de 420.000 litros anuales de gasóleo. A diferencia de las calderas que sustituye, el sistema no genera residuos líquidos ni emisiones de partículas, y su mantenimiento es inferior al de los sistemas convencionales.

ThermalBox de Acideka en Lantarón Cedida

Dos sistemas, un objetivo

La combinación de ambas instalaciones sitúa a Acideka en trayectoria hacia su objetivo de reducir las emisiones de CO₂ en Lantarón un 44% en 2027 y alcanzar la neutralidad antes de 2030. La empresa calcula su huella de carbono mediante el estándar GHG Protocol y ha iniciado su adaptación anticipada a la Directiva Europea CSRD, sin estar aún obligada a ello.

El proyecto tiene también una lectura territorial. Lantarón es un municipio afectado por la despoblación. La construcción y operación de estas instalaciones ha generado subcontratación local de servicios logísticos y de montaje, y mantiene empleo cualificado en la planta.

Quedan pasos pendientes, como, por ejemplo, el estudio de alternativas basadas en hidrógeno (un subproducto de la planta de electrólisis de Acideka) como posible sustituto adicional de calderas, y la electrificación de la flota de carretillas. La descarbonización de Lantarón no está cerrada. Está en curso.