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Luis ZuecoEscritor, ingeniero e historiador

Luis Zueco, escritor e historiador: "El arte se ha vuelto mercantilista"

A menos de dos años del bicentenario del fallecimiento de Francisco de Goya, el autor Luis Zueco rememora el poder originario del arte con la historia novelada de uno de los mejores pintores de todos los tiempos

Luis Zueco, escritor e historiador: "El arte se ha vuelto mercantilista"Jeosm

Desde la persecución de Los caprichos por la Inquisición hasta el misterio que rodea a La maja desnuda, Luis Zueco reflexiona en su última novela -El juicio- sobre la valentía de un Francisco de Goya que desafió a su tiempo y defendió un arte comprometido y transformador, pese al riesgo que suponía perderlo absolutamente todo por sus ideales. 

'El juicio' es la última novela de Luis Zueco.

En El juicio menciona que el arte puede ser un espejo de la sociedad. ¿Qué vio la Inquisición en los 80 grabados de Los caprichos para considerarlos una amenaza?

Varias cosas. Hay dos grabados, dos estampas, que acusan directamente a la Inquisición. En esta época, ya es una institución en decadencia que han intentado abolir. Es problemática, pero todavía tiene mucho poder. Ya no hace aquellos autos de fe antiguos, pero puede acabar contigo socialmente. Más que temas de herejía, se centra en temas de control de ideas, para que no calen desde Francia. Lo que ocurre es que Goya había visto un auto de fe de joven, en Zaragoza, y sabía de lo que estaba tratando. Luego todo el contexto de las 80 imágenes tiene una carga política y social. Goya es un ilustrado. Uno de los grandes problemas que ellos veían como una enfermedad era la ignorancia. Pensaban que se podía sanar con la educación. Pero, va más allá, es el pintor del rey. Si esa publicación la hiciera un personaje que estuviera fuera del sistema, se puede entender..., pero que lo haga quien ha estado a la mañana cazando con el rey, por la tarde tomando café con la reina y dando vueltas con Godoy -el primer ministro de las colecciones reales-..., eso no se puede permitir.

Jugada maestra la de entregarle al monarca sus ejemplares a cambio de una pensión para su hijo...

Es una jugada, claro. Es un artista. El lleva cuatro años desde que retiró de la venta Los caprichos, pero conserva los ejemplares. Y, sobre todo, las planchas, porque pueden tirarse -según palabras de Goya- miles de ejemplares. No va a destruir su obra, así que hace la jugada maestra de ofrecérsela a la corona, diciéndoles que pueden tirar miles de ejemplares y volver a ponerla en circulación. La corona acepta y, además, consigue una pensión para su hijo. Es la jugada perfecta, propia de alguien muy hábil, de un jugador de cartas.

Aparece Angélica Diez, una modelo misteriosa que posa para un encargo secreto. ¿Por qué entrelaza a La maja desnuda en esta persecución?

Porque a ella también le persiguieron, y también lo sabemos, ¿no? Aunque es posterior. Hay que tener en cuenta que La maja para Goya es incluso más peligrosa que los propios Caprichos. ¿Por qué? Porque es una mujer desnuda, en una época donde estaban terminantemente prohibidos los desnudos femeninos. A veces intentaban, sobre todo en Europa, camuflarlos con temas mitológicos. Goya no es que quiera pintar a La maja, sino que es un encargo de una persona muy importante, y porque además va a estar oculta en un palacio -en un gabinete secreto- con otros tres desnudos. La historia es tremenda, la Duquesa de Alba aquí no pinta absolutamente nada. Y con la pregunta con la que yo juego en la novela es: “Entonces, ¿qué pinta aquí La maja vestida?”. Porque no puede estar ahí dentro, ¿para qué quieres a la misma mujer un año y medio después? Es que sí que tiene mucho que ver con el cuadro desnudo, y eso se resuelve en la novela.

Al igual que Beethoven, Goya quedó sordo años después de cumplir 40. ¿Influyó en su arte?

En teoría sí. Él se queda sordo completo en la década de 1790, pero Goya hacía vida normal. Vestía a la moda, era muy sociable, estaba en todos los saraos..., a pesar de estar sordo. Pero a la hora de la creación artística tuvo que influirle. Aunque yo creo que le influyó más la desilusión de ver que la Ilustración no estaba triunfando y ver cómo empiezan a caer los ilustrados. Eso a él le obligó a tomar partido de una manera más peligrosa, que fue con la publicación de Los caprichos.

Goya quedó sordo años después de cumplir 40 años.

¿Algo que poca gente sepa de Goya, pero que usted haya descubierto tras su investigación?

Hay varias cosas que me chocan de Goya. Su origen es muy humilde. Él no triunfa realmente hasta los 40 años, la esperanza de vida en esta época es más baja... Con lo que le ha costado triunfar, poner todo en peligro por sus ideales... Hay que ser muy valiente. Él lo ha pasado muy mal, sabe lo que cuesta el pan. Se presenta a varios concursos y los pierde, su vida familiar es muy compleja: su esposa Josefa tiene 19 embarazos solo para tener un hijo... A mí me gusta mucho ese Goya normal y humano. Dejaba guiños en los encargos de corte y al verlos dices: “¡Qué genio!”. Es profesor de la Academia de Ciencias de San Fernando y dice que un joven estudiante de arte lo único que necesita es libertad creativa. Es un mensaje muy moderno, cree que ni siquiera tiene que haber becas o premios. Nos está hablando de libertad, además siendo él profesor... Me parece muy revolucionario. Cuestiona la belleza del arte, Los caprichos y los Desastres de la Guerra no son bonitos, pero tienen un mensaje brutal. El arte tiene que ser comprometido, y eso se echa de menos hoy en día.

Ha continuado con la novela histórica, pero alejado de las batallas...

En El juicio quería hablar de la importancia del arte, de cómo tiene que transformar. En esta época el arte se está volviendo tan mercantilista, que solo hablamos de una obra cuando ha batido un récord de subasta. Solo se mide en función del dinero, no de la calidad artística. Y el arte es otra cosa, para hablar de ello la persona adecuada es Goya. Parto de una idea, la época no me importa tanto, me importa dónde encajarla. Para el siglo ya me documentaré, no hay problema...

Respecto a estas ideas, ¿cuál es la siguiente?

Debería tenerla y estar escribiendo, pero en esta promoción estaré 5 meses en 65 ciudades -20.000 kilómetros- y lo hago en familia, con mi mujer y mi hija pequeña de 5 años. Hemos alquilado una furgoneta, la hemos vinilado, y la llevamos a todos sitios. Ayer entré en Bilbao y me pitaron tres coches, para saludarnos... En otra situación más normal ya la tendría avanzada, pero esta promoción es muy intensa, así que me dije: “¿A dónde vas?”, (risas).