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Andoni AgirregomezkortaActor y humorista

Andoni Agirregomezkorta: “La tele es lo que tiene, que es todo mentira...”

El donostiarra es uno de los actores más emblemáticos de la televisión vasca

Andoni Agirregomezkorta: “La tele es lo que tiene, que es todo mentira...”EITB

Tras casi una década arrancando carcajadas en Vaya semanita, Andoni Agirregomezkorta se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles del humor hecho en Euskal Herria. Combinando la timidez personal con una presencia escénica arrolladora, el actor donostiarra reflexiona sobre diversos temas como la importancia de vivir fiel a lo que a uno le apasiona.

¿En qué se diferencia su rutina diaria de rodaje en Vaya semanita en comparación con las de las series o las películas?

-Puestos a tener una diferencia, sería en el desarrollo de los personajes. En una serie al final creas al personaje de algún modo, aunque ya esté plasmado en el guion. Le vas cogiendo cariño y le vas dando un poco de ti. En Vaya semanita, salvo en contadas ocasiones, los personajes son en cada sketch distintos.

Es en estos sketches donde desarrolla distintos estereotipos de Euskal Herria desde el humor. ¿Cuál se asemeja más a su personalidad?

-¡Uf, qué buena pregunta! (risas). Pues no lo sé, quizás un poco la timidez del vasco. La verdad es que creo que represento un poquito de todos. Pero si hubiera que destacar alguno en mí, tal ver sería la timidez. Además, cuando se me acerca la gente por la calle porque me conocen por la tele me dicen: “Ay, qué callado estás” o “Qué serio eres”. Creo que se debe más bien a la timidez.

Agirregomezkorta ha recorrido los escenarios con su monólogo 'Un vasco de la ostia'.

Pese a esta timidez, ha recorrido los escenarios con su monólogo Un vasco de la ostia. ¿La soledad del escenario le invita a soltarse más?

-Sí, creo que se me cambia mucho el chip. Eso lo tengo muy interiorizado. Mi trabajo es mi trabajo y si estoy representándolo en algún sitio y alguien se me acerca, actúo de una forma que no actúo cuando estoy paseando por la calle y alguien me para para decirme algo. Es muy distinto. El escenario aporta una cosa que no aporta la tele, que es ese contacto directo con la gente y el recibir en el momento su reacción a lo que tú estás haciendo sobre el escenario. Es muy gratificante que haga una gracia y la gente se ría en ese momento. Además del experimentar que cada función sea distinta... Una cosa en un sitio funciona de una forma y en el otro funciona de otra. Es muy entretenido y muy intenso.

En cuanto a distintos sitios, ha participado desde en Bi eta bat o Euskolegas hasta La que se avecina o Machos alfa. ¿El sentido del humor cambia dependiendo del público que lo presencie?

-Sí, hay tantos tipos de humor distintos... Cada uno va a buscar un poco el estilo que le gusta, y ahí nos encontramos. Tengo la suerte de que en casi todos los trabajos cómicos que he hecho, me he encontrado un humor que a mí me gusta y con el que me siento muy identificado. Eso también creo que es importante a la hora de hacer ese trabajo y de defenderlo. 

Forma parte del festival KORNER (Kultura & Futbol) en su ciudad natal, Donostia. ¿Está el fútbol muy vinculado a la identidad?

-Creo que el fútbol está muy ligado a la sociedad en general, yo no me considero un futbolero. Estoy en ese proyecto porque La Real Sociedad quiso contar conmigo. Yo, más que futbolero, soy muy realzale. Lo hice muy a gusto, y ahí se junta mucho gente a la que le gusta el humor y el fútbol. ¿Qué te voy a contar yo de lo que mueve el fútbol? Muchas pasiones, muchas cosas de las que también se puede hacer humor y que también se pueden criticar desde el humor.

Teniendo en cuenta los personajes que ha interpretado, alguna vez le habrán confundido con un verdadero athleticzale...

-Me tiré muchos años con la camiseta del Athletic puesta, es mi personaje -Patxi- de Euskolegas, y sí: hay mucha gente todavía que se piensa que soy del Athletic y que soy futbolero. Porque la gente hay veces que se cree las cosas que ve en la tele, y como suelo poner yo en la biografía de mis redes sociales: “La tele es lo que tiene, que es todo mentira...”. Y eso también es mentira, soy bastante bastante de La Real.

Ha recibido premios como el Iris o el Ondas. ¿Siente presión por los galardones de cara al futuro?

-La verdad es que no. Los galardones que me han llegado son por formar parte de un equipo premiado. Son premios al trabajo porque nosotros nos volcamos en hacerlo lo mejor posible, porque nos gusta y queremos que a la gente le guste. Como consecuencia de eso los recibimos, pero no estamos ni mirando ni pensando en ellos. Por lo que, cuando vengan trabajos nuevos, los haremos y nos divertiremos lo máximo posible. Y si llegan premios, pues será un honor, y como me ha solido pasar por los anteriores: no me lo acabaré de creer del todo. Pensaré que será por otra cosa, más que por mis méritos...

Antes de consolidarse como actor trabajó en una fábrica de hornos para panadería y lo dejó por Vaya semanita. En un oficio tan inestable, ¿qué lección aprendió?

-Aprendí que hice lo correcto, ciertamente. Me di cuenta al tomar la decisión de que no estaba trabajando de lo que me gustaba. Dedicar ocho horas del día a estar en un sitio en el que en realidad no es donde te gustaría estar, te puede minar la vida. Te puede amargar. Mi consejito es que hay que tratar de averiguar lo que de verdad te apasiona y formarte para ello. Luego, la vida te colocará ahí o no, pero al menos estar preparado para ello porque, si consigues vivir de lo que te gusta, vas a ser mucho más feliz.

Antes de ser actor dejó su trabajo por 'Vaya semanita'.

Habla con mucha naturalidad sobre el síndrome de Gorlin-Goltz que padece. 

-El síndrome de Gorlin-Goltz es una enfermedad rara, pero no es grave ni muchísimo menos mortal. La tengo de toda la vida, no sé vivir de otra forma que no sea con ella. Me llama la atención que desde que decidí hace unos años hablar de ella con naturalidad, la gente se me acerca a preguntar: “¿Cómo lo estás pasando?”. No me pasa absolutamente nada, si no has notado nada raro hasta ahora, tampoco lo vas a notar después.

Su lugar ideal para residir sería el monte, ¿por qué?

-Ese aislamiento, esa tranquilidad... No hay ruido ni dentro ni fuera del cuerpo. Hay sonidos y sensaciones muy bonitas. Y eres uno más, igual que en el resto del mundo, pero ahí eres más consciente de ello. Eres una motita muy pequeña, y si te vas por el monte y te cae un rayo cuando te pille una tormenta, te va a fulminar igual que a los demás. Así que te coloca muy muy en tu sitio y te permite dedicar mucho tiempo a pensar en lo que necesites pensar.