Carnes blancas jugosas y tiernas: atención a la preparaciónPexels
Cocinar carnes blancas (pollo, pavo, cerdo, conejo...) y que queden jugosas es todo un reto, puesto que su bajo contenido en grasa hace que no nos podamos descuidar lo más mínimo. No obstante, que no cunda el pánico porque solo se trata de atender a la preparación de la carne. Y, por supuesto, no pasarte con el tiempo que la tengas al fuego.
¿Quieres conocer cuáles son algunas de esas técnicas de preparación?
No son en absoluto complicadas, como podrás comprobar a continuación.
La salmuera: hidrata las fibras y mantiene los jugos
Una de las técnicas más efectivas es la salmuera. Consiste en sumergir la carne (especialmente cerdo y pechuga de pollo) en agua con sal (salmuera al 10%) durante unas horas, lo que ayuda a retener la humedad. Efectivamente, dejar la carne inmersa en una mezcla de agua fría y sal (100g de sal por litro de agua) durante 1-4 horas en la neverahidratará las fibras y ayudará a mantener los jugos durante la cocción.
En este post puedes ver cómo hacer una salmuera en cinco minutos para que tus carnes blancas siempre te queden jugosas y con el punto de sal perfecto recurriendo a la salmuera:
El marinado: ablanda y da sabor
Otra técnica muy eficaz es el marinado. Mantener la carne marinando durante al menos tres horas en componentes ácidos como limón, vinagre o vino blanco ayuda a ablandarla y da sabor.
El yogur o la leche también funcionan muy bien para marinar en el caso del pollo. Además, a la leche le puedes añadir especias, como ajo, pimienta, cebolla, comino, tomillo o romero y sal.
Como habrás oído tantas veces, dejar el pollo en leche (o suero de leche) es una forma excelente para ablandar las fibras musculares, logrando pechugas tiernas y con más jugosidad. El ácido láctico y el calcio actúan como ablandadores naturales sin alterar el sabor.
Se recomienda marinar de 1 a 2 horas, o puedes tenerla hasta toda la noche en refrigeración. Así evitarás que la pechuga quede seca, especialmente al hornearla o hacerla a la plancha. Al mismo tiempo, se blanqueala carne, con lo cual mejora su aspecto.
El marinado con leche durante unas horas antes de cocinar la carne, la ablanda y blanquea, mejorando su aspecto.
El paso previo…
Antes de cocinar, no te olvides de atemperar la carne. Sácala de la nevera 45-60 minutos antes de utilizarla para evitar el choque térmico, lo que ayuda a que se encoja menos y no suelte tanta agua. Es importante también escurrir o secar la carne con papel de cocina en el momento previo al cocinado para asegurar un buen sellado y un tentador tono dorado.
A la hora de la cocción, ¡ojo al dato!
Cuando comiences a cocinar la carne, recuerda estos consejos prácticos y no fallarás en tu propósito de lograr un resultado jugoso.
- Sellado rápido: Sella la carne a fuego medio-alto en una sartén o plancha bien caliente (190-200ºC) para crear una costra o caramelizado y evitar que pierda sus jugos.
Secar la carne antes de cocinarla asegura un buen sellado.
- Bajar el fuego: Una vez sellada la carne, baja la temperatura para que se cocine por dentro sin quemarse.
- No la muevas: Deja que la carne se selle sin moverla hasta que se desprenda sola de la sartén.
- No pinchar: Evita pinchar la carne con tenedores al manipularla durante el cocinado. Es mejor utilizar pinzas para darle la vuelta, puesto que al pincharla se escapan los jugos.
- No sobrecargar la sartén: Si pones demasiada carne, la temperatura baja y la carne soltará sus jugos, volviéndose seca.
Sobrecargar la sartén contribuye a que la carne se seque.
- Cocción de precisión: Utilizar métodos como el papillote, el cocinado al vapor o al horno mantienen la humedad.
- Uso de grasas: Untar la carne con aceiteantes de cocinarla ayuda a mejorar su textura.
- Usa un termómetro de carne: Es la forma más precisa de no pasarse. Las carnes blancas deben alcanzar aproximadamente entre 71 y 74º en el centro, no más, para evitar que se sequen.
- Horneado con humedad: Al asar, es recomendable colocar verduras debajo y añadir caldo, vino o agua a la bandeja para generar vapor.
Por último, después de cocinar es crucial dejar reposar la carne cubierta con papel de aluminio durante 10-15 minutos antes de cortarla. Esto permite que los jugos se redistribuyan en lugar de salir todos al primer corte.
Resumen de consejos rápidos:
- Sellar a fuego alto, cocinar a fuego medio.
- Cortar contra la fibra para mayor ternura.
- No sobrecocinar
Conoce mejor las principales carnes blancas
Las carnes blancas con menos grasa son, como mencionábamos al principio del artículo, el pavo, el pollo (sin piel) y el conejo, destacando el pavo como una de las opciones más magras. Son ideales para dietas bajas en calorías y grasas saturadas, concentrando su grasa principalmente en la piel, lo que permite eliminarla fácilmente.
- Pollo: Resulta versátil y económico. Los contramuslos son más jugosos que la pechuga.
- Pavo: Es muy bajo en grasa y rico en proteínas, a menudo más tierno que el pollo.
El pavo es bajo en grasa, tierno y rico en proteínas.
- Cerdo (cortes magros): El solomillo o lomo, si se cocina adecuadamente, resulta jugoso y tierno.
- Conejo: Su carne magra y suave está considerada como una de las más saludables. Por su color claro se clasifica entre las carnes blancas. Tiene bajo contenido en mioglobina en comparación con las carnes rojas.
Y si una vez cocinada precisas recalentar la carne blanca sin secarla, el mejor método es el horno a temperatura suave o envolverla en papel aluminio.