La madre del presunto asesino de Maialen afirma que "en condiciones normales" su hijo "no es capaz de hacer algo así"
Afirma que J.R. siempre ha sido una persona "tranquila" y que nunca ha visto que se comportara de forma violenta
La madre del presunto asesino de Maialen, que murió el 27 de mayo de 2023 en Vitoria-Gasteiz tras recibir 13 cuchilladas, ha asegurado que, "en condiciones normales", su hijo "no es capaz de hacer algo así".
La Audiencia Provincial de Álava acoge este jueves la cuarta sesión del juicio por este crimen, por el que las acusaciones reclaman para el acusado 45 años de cárcel, al considerar que, cuando asestó 13 cuchilladas a Maialen, su esposa, lo hizo "con intención de matarla" y era "plenamente consciente de sus actos".
La Ertzaintza rebajó el riesgo de Maialen cuando quiso quitar la denuncia contra su marido
Por el contrario, la defensa reclama la libre absolución del acusado, puesto que argumenta que, en el momento en el que acuchilló a Maialen en un apartahotel de Vitoria-Gasteiz, sufría una "desconexión brusca de la realidad", en un "episodio disociativo" o "automatismo zombi".
"Siempre ha sido tranquilo"
En su declaración, la madre del acusado ha afirmado que J.R. fue diagnosticado cuando era pequeño con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), pero que "siempre ha sido tranquilo".
Cuando empezaron sus problemas con el alcohol y las drogas, lo ingresaron en un centro de desintoxicación, del que salió varios meses después recuperado, aunque con posterioridad recayó en varias ocasiones, tras sucesivos reingresos en distintos centros, según ha explicado.
El acusado por el asesinato de Maialen escribió "la he liado" en un mensaje enviado a un amigo tras el crimen
Además, ha afirmado que J.R. protagonizó tres intentos de suicidio tras los que requirió de hospitalización. Según ha afirmado, a raíz de que su hijo conociera a Maialen en uno de esos centros de rehabilitación en el que ella también estaba ingresada, el comportamiento de J.R. cambió, dado que pese a sus problemas con las drogas y el alcohol, hasta entonces nunca había robado a su familia, algo que empezó a hacer a partir de ese momento.
Maialen pidió llamar a la Policía en un bar de Vitoria-Gasteiz días antes del asesinato
Robos y suplantaciones de identidad
"Nos robaban, nos suplantaban la identidad", ha explicado, en referencia a su hijo y a Maialen, sobre los que ha afirmado que parecían "quererse" y llevarse bien.
La madre del acusado ha informado de que, a través de una de esas suplantaciones, robaron todos los ahorros de su hija, la hermana de J.R., y de que, aprovechando que a ella le estaban operando de corazón, su hijo y Maialen entraron en el despacho de la familia y robaron un ordenador y documentación sobre tarjetas y cuentas bancarias.
Jóvenes que fueron de copas con el presunto asesino de Maialen tras el crimen dicen que estaba "apático pero sin delirios"
Mensajes "amenazantes"
Por otra parte, ha afirmado que, aunque durante un tiempo pagaron el piso y todos los gastos de J.R., Maialen y de la hija de ambos, la ya entonces esposa de su hijo le enviaba mensajes por whatsapp "amenazantes" e insultantes, recriminándole que no les diera más dinero. La testigo ha explicado que ha borrado la mayor parte de dichos mensajes, porque leerlos le hacía "daño".
Respecto al crimen, ha afirmado que, "en condiciones normales", su hijo "no es capaz de hacer algo así", ya que a lo largo de su vida nunca ha visto que se comportara de forma violenta.
Testimonio Guardia Civil
La agente que atendió a Maialen y la trasladó desde Burriana (Castellón) a Vitoria-Gasteiz dice que la joven "no era consciente" del peligro que corría y decía que su marido "no la iba a hacer daño". Además, subraya que Maialen cumplía todos los requisitos para ser catalogada como víctima de riesgo 'extremo', tal como la clasificó el Instituto Armado antes de que, al asumir su vigilancia ya en Euskadi, la Ertzaintza redujera el nivel a riesgo "bajo".
Al margen de por su dramático desenlace, este caso estuvo marcado por la polémica en torno a la forma en la que actuó la Ertzaintza al evaluar el grado de riesgo de la situación en la que se encontraba Maialen.
Maialen estaba registrada en el sistema estatal VioGen en situación de "riesgo extremo", pero la Ertzaintza rebajó su nivel a "riesgo bajo" poco antes del crimen, tras entrevistarse con ella cuando llegó a Vitoria-Gasteiz procedente de la Comunidad Valenciana.
En la sesión de este jueves ha declarado la agente de la Guardia Civil que elaboró en Burriana (Castellón) el atestado por el quebrantamiento de la orden de alejamiento por parte de J.R. y que trasladó a Maialen desde esa localidad a Vitoria-Gasteiz.
Esta agente ha explicado que Maialen le pidió que la trasladarán a la capital alavesa porque en Burriana no tenía arraigo alguno y quería ir a la capital alavesa para estar en la casa de la pareja de su padre, junto a su hija de dos años.
Según ha explicado, catalogó la situación de la joven como de riesgo extremo, el nivel más elevado en materia de violencia de género, porque reunía todos los requisitos para ello, entre ellos la existencia de vulneraciones frecuentes de la orden de alejamiento, fuertes discusiones y el hecho de que la pareja tuviera una hija menor de edad.
Familiares de Maialen dicen que el acusado "tenía arrebatos de ira" y que incluso le quitaba la insulina y el DNI
Además, esta agente, especialista en violencia machista, ha afirmado que Maialen era una víctima especialmente vulnerable porque "no era consciente" del riesgo en el que se encontraba. "No se daba cuenta de la realidad", ha añadido, tras lo que ha indicado que la joven quitaba importancia a la actitud de su pareja porque trataba de "protegerla". "Siempre decía: 'el no me va a hacer daño'", ha explicado.
Asimismo, ha declarado que, cuando llegaron al domicilio en el que se iba a quedar en Vitoria-Gasteiz, dejaron a Maialen con la patrulla de la Ertzaintza que allí les esperaba. A partir de ese momento y tras verificar que J.R. no estaba presente en aquella vivienda, ha indicado que regresaron a Burriana y que, de esa forma, la Ertzaintza asumió la vigilancia y protección de la joven, así como la tarea de evaluar su situación de riesgo.