El concurso de acreedores solicitado por Tubos Reunidos "abre una etapa", según destacó este martes el diputado general de Álava, Ramiro González, ya que además de poner de manifiesto la "situación tremendamente difícil en la que se encuentra", posibilita la reestructuración-negociación de la deuda, y la incorporación de inversores para un nuevo proyecto. Dos elementos "absolutamente imprescindibles" para garantizar su continuidad.
González se refería así a la solicitud de concurso voluntario de acreedores que el lunes formalizó esta compañía industrial ante el juzgado competente de Álava.
Según alegó, la decisión responde a las graves tensiones de tesorería que la firma ha experimentado en los últimos meses, las cuales se han visto intensificadas por la paralización de la actividad en su factoría de Amurrio.
"Hace tiempo que venimos hablando de la situación de extrema dificultad en la que se encuentra y que venimos diciendo que era urgente tomar soluciones. Ante esta situación, el concurso de acreedores abre una nueva etapa".
Y en este momento, garantizar la continuidad de la empresa debe ser "objetivo fundamental entre todos y todas y desde luego, que es el de la Diputación Foral de Álava", matizó.
FIRMAS
Igualmente, González se pronunció sobre las 235 firmas de los trabajadores de Tubos Reunidos de Amurrio necesarias para convocar una asamblea en la que decidir si la huelga indefinida convocada en la planta alavesa se mantiene o no.
"Yo creo que los trabajadores también están siendo conscientes de que el objetivo primordial debe de ser el de garantizar la continuidad de la empresa. Creo que obedece a esa posición la recogida de firmas. Y si reúnen los requisitos legales, los trabajadores y trabajadoras que la impulsan tienen derecho a que esa consulta se realice", declaró el diputado general.
"APOYO NOTABLE"
Ello también, a su juicio, permitiría conocer la opinión de la plantilla, "en un momento en el que es importante el diálogo social. Por tanto, respaldando el posicionamiento del comité de empresa y de las organizaciones sindicales, creo que si se respeta la normativa vigente, en cuanto al número de firmas y otros requisitos que deben de reunir, debe permitirse que un número importante de trabajadores lleven adelante una iniciativa que cuenta con un apoyo notable".
Al respecto, cabe recordar que el comité de empresa, con el apoyo de la mayoría que conforman ELA, LAB y ESK, dio por "no válida y no convocada" la asamblea extraordinaria propuesta por trabajadores al no haberse aportado las rúbricas de los empleados que respaldan la convocatoria de esa asamblea. UGT no comparte este planteamiento y CCOO no participó en la reunión en la que se tomó este decisión.
Pero tras poner "en conocimiento" a la Inspección de Trabajo de esta decisión, los trabajadores facilitaron "la relación nominal" de los firmantes de la convocatoria "a efectos de verificación reservada, interesando expresamente la confidencialidad de la identidad" de los promotores de la asamblea y de quienes la apoyan.
Los convocantes remitieron una copia de la convocatoria a la empresa y al comité.