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Una visita inmersiva al palacio de Villa Suso

Una decena de personas viajó este domingo al pasado de este edificio del siglo XVI gracias a la tecnología del siglo XXI, como gafas de realidad virtual y hologramas

En imágenes: El palacio de Villa Suso abre sus puertas a la realidad virtualJorge Muñoz

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Un palacio del siglo XVI, como el de Villa Suso de Vitoria, se ha puesto las pilas esta primavera a la hora de contar su historia y la de la evolución de la ciudad estrenando una visita turística inmersivadesde este mes de abril, que usa las tecnologías más innovadoras de este siglo XXI. Entre ellas, gafas de realidad virtual, para ver la almendra medieval desde el aire, tal y como comprobó este domingo DNA tras colocarse las mismas, Villa Suso o la plaza de la Provincia, hologramas que cuentan curiosidades del sepulcro de Martín de Salinas, el embajador del Rey de Hungría y Bohemia que mandó construir este edificio del Machete, y tablets que aclaran los personajes que aparecen en su tapiz de Flandes de la “Huida de Eneas de Troya” o que recrean cómo era el antiguo convento de San Francisco, gracias a la app de Arkikus. Hay hasta juegos interactivos sobre personajes, alimentación e inventos. 

El objetivo, como explicó la concejala de Turismo, María Nanclares, es fortalecer la oferta turística de Vitoria, al comunicar de un modo didáctico aspectos históricos de la ciudad, valores del edificio o el tránsito de la ciudad medieval a la ciudad moderna.

Para ello, se ha valido de la colaboración del Departamento de Turismo del Gobierno Vasco, de la empresa Hélices Creativos, de las aportaciones de los historiadores Isael García-Gómez y Ramón Díaz de Durana y de las tecnologías desarrolladas por las empresas Amazing Up, Tifloactiva Eulen Art y la ya mencionada Arkikus.

Visitantes locales

Dos de las nueve personas que participaron en la que se hizo al mediodía, por un precio de 5,45 euros por persona siendo gratis para los menores de 12 años, eran Loli y Jose, un matrimonio que procedía de la misma Vitoria, que se apuntó “para conocer mejor nuestra historia y edificios por los que pasamos todos los días”.

Y no eran los únicos, puesto que todos los participantes de la que se hizo a esa hora, también vivían en Gasteiz. “Suele ser más común que eso pase los domingos”, aclaraba Aintzane, guía de los mismos en esta visita inmersiva. 

Todos ellos se mostraron encantados con las maravillas que descubrieron a través de la gafas de realidad virtual, que les ayudaron a ver su capital con otros ojos. “Espectacular, muy bien”, decía un aita, tras ver la almendra medieval desde el cielo. “¡Qué bonito es esto! Es un pueblo grande, ¿pero me puedo caer, papi?”, preguntaba el menor que le acompañaba. 

En su vestíbulo principal también hay una maqueta interactiva que ayuda a conocer la historia de la ‘almendra medieval’

Antiguas escenas

Disfrutaron también cuando ante sus ojos se apareció casi por arte de magia el claustro del antiguo convento de San Francisco, gracias a la aplicación de sus tabletas. Sobre todo, cuando comparaban esa parte actual de la ciudad con la del siglo XIX, tras pulsar en ese botón: “XIX”.

El mismo, en el que si se selecciona la Virgen Blanca, y se apunta al monumento a la Batalla de Vitoria, tras viajar otra vez al siglo XIX, se ve a una fuente en el centro de su plaza hoy desaparecida. Al pinchar en el icono de “+”, se detallaba que era la fuente de María Victoria, construida en 1779. 

Hologramas como el de una mujer llamada María, con el alto tocado corniforme, les comentaron en primera persona que las casadas de la época lo llevaban y que, en cambio, a las que no lo estaban, se les rapaba la cabeza dejando algunos mechones sueltos a la altura de las patillas. “Parece que no era el mejor peinado para encontrar marido”, se comentó en ese momento, entre risas.

El recorrido, de hora y media, también llegó al paseo de ronda, al gran escudo de los Salinas de la fachada de su extremo norte, que también se suele ver con realidad aumentada, donde estuvo su puerta principal, porque la fachada que da al Machete no tuvo puertas ni ventanas hasta que se hizo esa plaza. 

“Mirad cómo era: solo tenía saeteras”, se recreó desde otra pantalla “porque una de las condiciones para construir el palacio fue que esa fachada tenía que ser parte de la muralla”.