Desde junio del pasado año, un grupo de personas de origen maliense, huidos de su país, vive en las calles de Vitoria a la espera de una cita en la comisaría para solicitar estatus de protección internacional, una competencia que depende del Gobierno de Madrid.

Su situación es de "total abandono institucional", denuncian Asier Etxenike y Cecilia de Vicente durante su comparecencia en el Ayuntamiento.

Ambos pertenecen a la red ciudadana de apoyo creada en Salburua para ayudar a estas personas durante su estancia en Gasteiz e integrada ya por medio centenar de voluntarios.

Necesidades básicas

Esta red es la que se encarga hasta ahora de proporcionar al colectivo de personas malienses ropa de invierno, mantas, alojamiento, servicio de traducción, lavandería y ayuda con trámites médicos y administrativos, además de evitar situaciones de tensión en las calles.

Por eso, ante la dejadez de funciones de las administraciones, la red ciudadana ha decidido iniciar una campaña de denuncia ante esta situación de emergencia que viven decenas de personas.

"Somos los vecinos los que estamos garantizando sus necesidades básicas y lo tiene que hacer la administración", critican.

Abrir las puertas de Aranalde

Además, solicitan al Ayuntamiento de Vitoria que abra el polideportivo de Aranalde para que puedan ducharse, limpie los soportales bajo los que viven en la calle, instale baños portátiles y presione al Gobierno para poner fin a esta "caótica" gestión de las citas en comisaría, para que estas personas sean atendidas de forma correcta sin necesidad de esperar meses.

También han trasladado sus quejas a la Subdelegación del Gobierno. "Están generando un mercado negro de citas", acusan al ejecutivo socialista.

Personas de origen maliense, en el improvisado campamento montado en la calle Madrid de Vitoria, a la espera de una cita en comisaría para pedir protección internacional. Pilar Barco

Ciudad de acogida

"¿Cómo podemos denominarnos ciudad de acogida?", preguntan Etxenike y De Vicente a los concejales del Ayuntamiento de Vitoria, convencidos de que esta situación no va a desaparecer de un día para otro.

"No vale escudarse en que no es nuestra competencia; tampoco es competencia de los ciudadanos y lo estamos asumiendo; hay que hacer más presión", insisten.

Un caos diario

Explican que cada día es un caos, dependiendo de la cantidad de personas que llegan y se van; cada semana cambian las condiciones para dar citas; "es un problema administrativo que lo genera la propia administración", censuran.

Y se preguntan hasta dónde podría llegar la degradación del barrio y los problemas de convivencia y seguridad en el calle de no haber voluntarios que cubran las necesidades básicas de estos ciudadanos de origen maliense.

Personas de origen maliense, en el improvisado campamento montado en la calle Madrid de Vitoria, a la espera de una cita en comisaría para pedir protección internacional. Pilar Barco

Tirados en las calles

"No es una situación coyuntural, no va a desaparecer de un día para otro", reiteran.

Y apelan a los políticos a ser un poco más humanos y ponerse en el pellejo de las personas que han cruzado el desierto y el mar hasta llegar a Vitoria para pedir una protección internacional a la que tienen derecho y, lejos de recibir atención, se les ha dejado tirados en las calles.

"Solo esta noche hemos cobijado a 44 personas y fuera se han quedado otros 15 o 16; a mejor no va una situación que arrastramos desde hace meses", advierten Etxenike y De Vicente. "Lo primero es responder y atender a las personas", entienden.