Ha sido un año muy complicado, de muchas trabas y problemas burocráticos. Pero al fin y con un mes de retraso, los 34 niños y niñas saharauis que vienen a pasar el verano en Álava han llegado.

Llenos de ilusión y con alguna palabra ya muy marcada y aprendida como es ‘piscina’, los menores han aterrizado en Loiu a primera hora de la mañana.

Con caras de cansancio después de varias horas de vuelo, solo les faltaba un trayecto muy corto en autobús para encontrarse a las 12.30 horas con sus nuevas familias alavesas.

Momentos de mucha emoción son los que se han vivido en el polideportivo de Lakua, donde decenas de personas les esperaban con los brazos abiertos.

Llegada de los niños y niñas saharauis al polideportivo de Lakua, en Vitoria Jorge Muñoz

Tras más de dos años con el programa Oporrak Bakean paralizado debido a la pandemia, para la mayoría de estos niños y niñas que han llegado esta mañana a Vitoria es su primera vez fuera de los campamentos de Tinduf donde viven, por lo que hasta finales de agosto vivirán muchas experiencias totalmente nuevas para ellos, como ir a la piscina o ir de vacaciones al pueblo o a la playa.

Irune Lujambio, una de las madres de acogida y responsable de Afanis en Álava, explicaba que "han sido días de mucha incertidumbre por el retraso que han acumulado, un problema que perjudica directamente a los menores, que son los que necesitan pasar aquí el verano”.

Llegada de los niños y niñas saharauis al polideportivo de Lakua, en Vitoria Jorge Muñoz

Lo que en principio habían sido unos días de retraso debido a que no aparecía la publicación del decreto en el BOE (para autorizar la residencia temporal de los menores) debido a la celebración de la cumbre de la OTAN en Madrid, al final estos niños y niñas han perdido un mes de su estancia en Euskadi este año por problemas burocráticos y técnicos relacionados con la documentación y los vuelos.

Acoger un hijo hasta finales de agosto

En los campamentos de Tinduf donde viven (se alcanzan temperaturas superiores a los 55ºC en verano) no han tenido asegurada ni una comida al día durante el tiempo de pandemia.

Llegada de los niños y niñas saharauis al polideportivo de Lakua, en Vitoria Jorge Muñoz

Además de no haber recibido alimentos, ni medicinas, ni ayudas económicas (que les envían muchas familias y ONGs) desde marzo de 2020 cuando llegó el confinamiento, muchos proyectos de cooperación en los campos de refugiados están completamente paralizados.

"A pesar de las condiciones en las que viven, son niños y niñas sanos, sólo necesitan al llegar a Vitoria una pequeña revisión en el pediatra", recuerda Irune Lujambio.

Llegada de los niños y niñas saharauis al polideportivo de Lakua, en Vitoria Jorge Muñoz

Las familias interesadas tienen que ocuparse de la manutención, de la ropa (porque los niños llegan con lo puesto y sin maleta) y de que pasen una revisión médica.

"Lo que hacen estas familias voluntarias es acoger un hijo hasta finales de agosto. Y pueden seguir haciendo los planes que tenían previstos para el verano, como ir de vacaciones a la playa o ir al pueblo", explica Irune Lujambio.